8 DE MARZO: DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER

“PORQUE SOS PUEBLO TE QUIERO” 


NI HOMBRES, NI MUJERES, NI NIÑOS; SOLO FUERZA DE TRABAJO 

La izquierda, primero como socialdemocracia y luego como comunistas, es la primera corriente política que pone en cuestionamiento el trato discriminatorio e indigno de la mujer en el capitalismo. Los movimientos emancipatorios de la mujer, han estado históricamente, indisolublemente unidos a las luchas de liberación y por la justicia social que ha desarrollado la clase obrera desde los albores mismos del modo de producción burgués. Esto ha sido así, porque las prácticas y los mecanismos de explotación nunca hicieron diferencias entre sexos para someter a mujeres y hombres por igual, a las extenuantes jornadas laborales, con las cuales los patrones acumularon las primeras ganancias y expropiaron a sus proletarios los primeros porcentajes de plusvalía. En todo el proceso de evolución del capitalismo, desde la empresa individual, pasando por el capital de sociedad anónima, hasta el desarrollo mismo de la empresa monopólica, los trabajadores han sido y son tratados y atendidos como una simple fuerza de trabajo y valorados como cosa, en cuanto a la cualidad que como mano de obra significan para el cumplimiento de los objetivos económicos y de las metas de producción que los patrones disponen en sus empresas. Nunca fue considerada la condición de género para determinar los logros laborales y la maximización de la ganancia; el capitalista y sus capataces jamás tuvieron ojos para ver que en las faenas de superexplotación del trabajo asalariado, se encontraba presente un contingente importante de mujeres y niños, cansados, desnutridos y agobiados por las extensas jornadas que duraban hasta 12 y 14 horas ininterrumpidas de producción. 

LA CONDICIÓN DE LA VIDA OBRERA 

La historiografía social, tanto en Europa como en América, da cuenta de cómo las grandes concentraciones de pobres, en las bullentes ciudades del capitalismo manufacturero, máquino-facturero y después industrial, reflejaba un aquejante drama humano y social que, los señores burgueses aprovecharon para sacar la máxima ventaja económica, utilizando la mano de obra barata disponible en las urbes, con tanto miserable que mendigaba una ocupación en las fábricas o faenas existentes. Las mujeres y los niños eran para los patrones la fuerza de trabajo preferida, puesto que estaba dada la condición tácita de que se les debía pagar un menor salario. Inglaterra y Francia en Europa y Estados Unidos en América fueron los países prototipos de estas relaciones sociales de producción signadas por el extremo abuso y la superexplotación laboral. París y sus tullerías, la ciudad subterránea donde se alojaban hacinados las familias proletarias, padeciendo miserias y enfermedades diversas. Londres y sus suburbios, espacios del  hambre y del odio contra las maquinas, la cuna del Trade Unionismo, las primeras formas de organización de clase de los trabajadores ingleses. Chicago, el monstruo industrial de América, pero también la gigantesca maquina de exterminio de los sueños y esperanzas de los obreros, pero no sólo del trabajador americano, sino también del trabajador inmigrante venido de Europa como de América del Sur y del Caribe. Son estas infames situaciones de vida las que lanzan a los obreros a la organización y a la lucha. Desde que los burgueses se hacen del poder político y construyen las estructuras de su dominio de clase, dando lugar a los Estado Nacionales, se van incubando las contradicciones que darán lugar a las confrontaciones abiertas entre capital y trabajo.  

Cuando el Manifiesto Comunista ve la luz en el año 1848, los trabajadores ya han madurado su experiencia como explotados y mediante combativas jornadas, asonadas e intentos revolucionarios, asoman respuestas al sistema de los patrones. En estas batallas a nadie se le habría ocurrido establecer una diferencia de género para reivindicar en las barricadas y en los alzamientos armados de las masas pobres, un mejor presente y un mejor porvenir para los hambrientos. Tanto en la Comuna de París, como en las gloriosas jornadas de lucha del proletariado francés, alemán e inglés para lograr mejoras salariales y abaratar el costo de la vida; la mujer se confundió con los hombres y niños en la necesidad de conquistar derechos que la burguesía no contemplaba para “el bajo pueblo”. Por primera vez también en la historia, el protagonismo de la mujer se hace masivo. Las clases dominantes: feudales y burgueses, contaban con las mujeres como con objetos de decoración, o para negociar alianzas políticas o simbolizar poderes arcaicos. En el caso del proletariado, las mujeres por primera vez constituyen una fuerza social necesaria e importante, porque se liga a la economía mediante su inserción al aparato productivo del sistema. Por lo mismo, su papel en las asonadas revolucionarias no se correspondía con la de un sector auxiliar, ellas eran protagonistas y parte activa y combatiente de los levantamientos proletarios. La conciencia de clase y un fuerte sentido de pertenencia a su condición de explotada, hace que la mujer, no se quede al margen de los antagonismo, no se asuma como espectadora de la rebeldía de los desposeídos, sino que marche junto a sus compañeros de historia, comprometiendo también su vida con audacia y coraje al mismo tiempo. 

EL FEMINISMO PEQUEÑO BURGUÉS 

La emancipación de la mujer obrera siempre se inscribió en un contexto de clase, muchos relatos que hablan de las manifestaciones y logros organizativos y políticos de la mujer proletaria, denotaban una profunda complicidad de clase con los compañeros de infortunios o de triunfos en la reivindicación de sus demandas. Las obreras, cuestionando la explotación capitalista y los miserables salarios, demostraron ser tan aguerridas como los hombres, pero al mismo tiempo, profundamente hermanas de clase a la hora de enfrentarse con la represión y los patrones. Partidos y organismos sindicales, tempranamente contaron dentro de sus estructuras internas con comisiones femeninas, que históricamente determinaron el rumbo mixto de las organizaciones proletarias sin que aparecieran sesgos o prejuicios de género en las tareas que desafiaban la conciencia obrera. 

Es en las postrimerías del siglo XIX y comienzos del sigloXX, que comienza a expresarse una corriente ilustrada, cuyas voces en lo social y político se relacionaba con las aspiraciones, legítimas por cierto, de mujeres de la pequeña burguesía que irrumpen con ejercicios prácticos de igualdad en el ámbito profesional. Condicionadas y al mismo tiempo estimuladas por otros cercos sociales y morales, las mujeres de los sectores medios compiten con la inteligencia, para conquistar sitiales que un sistema burgués y patriarcal les negaba, sosteniendo a priori, que la mujer sólo debía cumplir roles secundarios y de carácter doméstico en las relaciones sociales. Algunas mujeres, que se elevaron como grandes figuras del feminismo liberal, concientizaron que, al “hombre” había que arrebatarle de a poco los amplios espacios de poder que concentraban los liderazgos “masculinos”. Estas valiosas agentes de los cambios políticos en el seno de la clase dominante, no repararon del todo, que los frenos y censuras a la participación “ciudadana”, no los imponían los hombres en general, sino un sistema político que confiaba el peso y la importancia de sus estructuras de poder, a los dueños de la riqueza y de los capitales, es decir, a hombres burgueses. No repararon del todo que, ninguna de sus amarras políticas e ideológicas, surgían ni podían surgir, de las fábricas y tugurios donde los hombres trabajadores sufrían la explotación y vivían la miseria. No repararon del todo que, la mujer obrera, se encontraba lejos, muy lejos de reclamar el sufragio universal, cuando en realidad su situación de vida o muerte, tenía más bien que ver, con el hambre y la miseria de toda su familia y de toda su clase. De todos modos, fue la lucha contra el voto censitario y por las elecciones libres, las que se oyeron con más fuerza en las contiendas en que se confrontaban falsamente los antagonismos inter-burgueses por los temas de género. El feminismo pequeño-burgués logro en un corto tiempo, posicionar públicamente su particular idea de la emancipación de la mujer y cubrir con una ideología depurada de cualquier contenido de clase, las reales y objetivas condiciones de aplastamiento de la dignidad de la mujer que se expresaban en las relaciones sociales de producción capitalistas. El feminismo pequeño-burgués fue ganando tribuna y generando masivas movilizaciones en pro de la participación de la mujer, sin embargo, nunca logró – hasta hoy-  humanizar con sus propuestas la condición de vida de millones de sus congéneres, que continuaron victimas  de la explotación y opresión del trabajo asalariado. Este feminismo cayó, precisamente por su origen de clase, en la falacia de interpretar los problemas políticos, sociales y económicos de la mujer, como problemas de género y con ello instituir una dicotomía entre los derechos de los hombres y los derechos de la mujer, poniéndoles en una situación de competencia insana y perversa como todo afán burgués. 

LA EMANCIPACIÓN REVOLUCIONARIA DE LA MUJER 

En el invierno de 1857, se realiza una marcha de mujeres obreras, en su mayoría trabajadoras textiles que, salieron a la calle a protestar por las condiciones salariales miserables a las que estaban sometidas en una fábrica de Nueva York. Esta movilización alcanzó tal impacto público que fue violenta y cobardemente reprimida por la policía. Era un 8 de marzo. Cincuenta años más tarde, en marzo de 1908, en la misma ciudad 15.000 obreras, también de la rama textil, marcharon reclamando aumento de salarios y por mejorar sus condiciones de vida. Y en 1909, en marzo de ese año, 140 mujeres murieron quemadas en su lugar de trabajo, producto de un incendió que según relatos de época, fue provocado para castigar y vengar la toma de la fábrica textil. 

Pero es finalmente en 1910, cuando se realiza un importante Congreso Internacional de Mujeres Socialistas, siendo la socialdemocracia la que representaba las posiciones revolucionarias del proletariado. En este evento revolucionario se plantea fijar la atención, el reconocimiento y la valoración de los pueblos del mundo, a los esfuerzos y a las luchas que la mujer trabajadora venía realizando como una contribución concreta, a los cambios que el mundo reclamaba en cuanto a libertad y justicia social. En aquella ocasión, la brillante dirigente de la socialdemocracia alemana, Clara Zetkin, propuso al Congreso que se instituyera el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer, en homenaje a todas las trabajadoras que con sus acciones y el sacrificio de sus luchas, posibilitaron que las mujeres construyeran significativos y valiosos procesos de organización política y social contra la explotación capitalista. Este Congreso será la referencia, para que en los siguientes años, las mujeres trabajadoras se movilicen y hagan del 8 de marzo, una jornada de balance, de compromiso y de lucha por un mundo más justo. Siete años más tarde a la realización de ese histórico Congreso, cuando se conmemoraba el Día Internacional de la Mujer en Rusia, que correspondía a febrero de 1917 del calendario ortodoxo, miles de obreras textiles coparon las calles levantando la consigna “Pan, Paz y Libertad”, iniciando con estas combativas movilizaciones, el proceso más importante del proletariado ruso, la gran revolución de Octubre, que llevó a la clase obrera al Poder, constituyéndose ese mismo año, el primer Estado proletario en el mundo.  

EL 8 DE MARZO PARA LA CLASE OBRERA 

La condición de la mujer trabajadora y de la mujer de los sectores populares ajena al aparato productivo del sistema, es parte de la condición de todos los sectores explotados y oprimidos dentro del capitalismo. Sin embargo, no haríamos justicia a nuestras compañeras, si no reconociéramos que además la mujer de nuestra clase, vive y sufre una doble explotación y que esta opresión tiene un carácter estructural, que se asienta en fenómenos ideológicos-culturales que desde los orígenes del modo de producción capitalista ha cruzado la conciencia social para aceptar el hecho, de que la mujer posee más de un rol en sus “deberes” sociales. Las mujeres están influidas por una visión más tradicional y por lo mismo se considera más familiarizada con las tareas llamadas doméstica, producto de esto se auto limitan en la participación laboral y a buscar o aprovechar espacios de perfeccionamiento y capacitación lo cual redunda en menores logros en el ámbito público. En el caso de la mujer obrera, su motivación principal para acceder al mundo del trabajo es de orden económico y derivado de este hecho, la mujer del mundo popular asume con orgullo su contribución a los ingresos de la familia. Así y todo, nuestras hermanas de clase en la red del trabajo experimentan una mayor discriminación respecto del hombre, tienen en la mayoría de los casos sueldos inferiores para iguales faenas y desempeños laborales respecto del hombre, participa de una oferta laboral siempre más precaria y donde los beneficios y garantías de previsión y seguridad son las mínimas. Con el actual modelo económico, las mujeres proletarias son las que más tempranamente han sido sometida en los hechos y de manera unilateral, sin mediar ley alguna, a los criterios de la flexibilidad laboral. 

Hoy ya es una realidad, el que millones de mujeres  en el planeta están siendo sometidas a uno que otro abuso; a grados de superexplotación de su fuerza de trabajo; a empleos precarios, inseguros e inestables; a ofertas laborales indignas, humillantes y peligrosas para su integridad física, situaciones que experimentan especialmente las comunidades de inmigrantes o refugiados cuyas situaciones de máxima vulnerabilidad les coloca en la mira de las mafias y redes poderosas de narcotraficantes y de trata de blanca. 

Pero no sólo tenemos un lado de la moneda. También existe la otra cara, aquella que nos habla del desarrollo social, político y cultural de la mujer del campo de los dominados; que nos dice de los niveles de organización alcanzados a nivel sindical y político; que nos remite a esta conciencia extendida acerca de sus derechos y la legitimidad alcanzada por su lucha perseverante para hacerlos valer, mediante la organización y la lucha consecuentemente democrática que libra contra las trabas sociales, económicas, políticas, ideológico-morales que el capitalismo permanentemente le instala. La mujer de nuestra clase hoy posee un patrimonio teórico de un extraordinario valor, con el cual continuar su proceso de emancipación y para ello, es necesario que junto a los de su clase, rompa de golpe y definitivamente con la enajenación social, anule con su compromiso y su práctica revolucionaria los dictados que desde el poder burgués plantean la división de genero y legitiman con su discurso una falsa diversidad que sólo busca el desarme político, orgánico e ideológico de los explotados. Premunidas de una conciencia de clase nítida y consistente en sus objetivos históricos de liberación, reanuden con decisión el camino de una Clara Zetkin, de una Rosa Luxemburgo, de una Haydee Santamaría, de una Tamara Bunque, de una Ramona Parra, de una Lumi Videla, de una Diana Arón, de una Araceli Romo. 

A las mujeres de nuestra clase en nuestro Chile, les corresponde el mismo desafió que a todo revolucionario: Reconstruir el Movimiento Obrero y Popular, rearmar su conciencia de clase, unir a los revolucionarios y levantar de nuevo el Proyecto Socialista para nuestro país.  

HONOR Y GLORIA A TODAS NUESTRAS COMPAÑERAS CAIDAS, A LO LARGO DE LA HISTORIA POR LA TRANSFORMACIÓN REVOLUCIONARIA DEL MUNDO.

NUESTRO PARTICULAR HOMENAJE A TODAS AQUELLAS QUE BATALLARON HASTA LA MUERTE POR EL SOCIALISMO. 

POR UNA HUMANIDAD LIBRE DEL CAPITALISMO

POR UN MUNDO JUSTO Y SOCIALISTA 

¡¡ NADIE NOS TRANCARÁ EL PASO !!

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ALGUNAS PALABRAS SOBRE LA CRISIS DEL CAPITALISMO

INTRODUCCION 

El término crisis suele evocar situaciones de inestabilidad, de incertidumbre, de inseguridad social. Los defensores del capitalismo incluyendo a aquellos que pontifican de sus bondades, hoy día no pueden ocultar que éste ha entrado en una etapa en extremo delicada y que sus estructuras de dominación están haciendo agua por muchas de las enormes grietas que se le han abierto a este gran barco, y esto como resultado de las grandes sacudidas que le han provocado las tormentas financieras de la última década. Pese a sus blindajes el imperialismo no ha podido evitar que con el transcurso de la lucha de clases sus corazas se oxiden y permitan que en esas zonas corroídas penetren las aguas de las mareas sociales y que amenazan con hundir a tan “perfecta maquina” capitalista. Ciertamente, ningún timonel, por muy experto que sea puede capear el peligro que reviste navegar en medio de un mar que comienza a ponerse inestable, oscuro y agresivo con sus mareas de alta mar. Lo que cave esperar es el naufragio y con ello la oportunidad histórica de los pueblos de emerger a un nuevo amanecer desde el cual edificar un porvenir más luminoso. Justamente, el término crisis, no le sugiere a la persona común, que estos momentos de trance histórico, son los momentos en que las condiciones objetivas, muestran de la manera más clara y elocuente; las diferencias, los desajustes, las desigualdades, las injusticias en sus grados más agudos. Aún, cuando desde el punto de vista de la conciencia, de la llamada subjetividad, las mayorías afectadas por esos niveles de injusticia y desigualdad no perciban la realidad del todo y con nitidez. 

LA CRISIS: UNA BALANZA PARA MEDIR LA INJUSTICIA SOCIAL

La crisis actual expresa y representa de manera profunda los antagonismos de clase entre la gran burguesía financiera internacional y los trabajadores y pueblos del mundo. Estas contradicciones que comienzan a marcar los distintos ámbitos de vida de las personas, no logran aún desplegar del todo y de manera más generalizada niveles más agudos de polarización, que los hagan derivar en los consabidos estallidos sociales como ya a ocurrido en Grecia y que revelan el carácter más franco de los enfrentamientos sociales. Pero también, las ocupaciones militares y las guerras que de estas se han sucedido, tomando en cuenta a Afganistán, Irak, e incluyendo la ofensiva genocida de Israel en la Franja de Gasa, son el reflejo de la lucha de clases a nivel internacional y expresan de manera más concreta y real la crisis en la cual está sumergido el capitalismo. No se trata sólo de colapso especulativo o del estallido esperado de la burbuja financiera. Debemos señalar que a comienzo de los 80, el total de los activos financieros, vale decir, las acciones, los préstamos, las hipotecas y los bonos, se igualaban al Producto Interno Bruto mundial (PIB), o sea se igualaban a toda la riqueza del planeta. Más adelante el fenómeno de los capitales volátiles y el despiadado ejercicio de la especulación financiera, significó que esta acumulación de capitales sin el respaldo productivo que se corresponde, se hacía equivalente en el 2005 a 3,7 veces el PIB mundial, pero hoy, podemos decir, que unos cuantos magnates del mundo financiero, poseen en sus manos, toda la riqueza que se crea hoy y que se producirá en el mundo en los próximos cuatro a cinco años. “En ese mismo período de tiempo, el valor nominal de los derivados financieros –que son instrumentos o contratos cuyo valor deriva del que tienen los activos financieros- representó tres veces el valor del total de activos financieros y 10 veces el PIB mundial.” (Lynn Walsh).  Como el mismo Walsh lo analiza, el crecimiento del capital financiero especulativo se tradujo en una intensificación de la explotación de la clase obrera tanto en los países desarrollados como en los subdesarrollados. Tal situación desde las políticas de los Estados conlleva desde los comienzos de los años ochentas a que las instituciones y empresas financieras obtuvieran enormes ganancias, favoreciendo con ello, niveles extraordinarios de acumulación y de concentración de capitales y de riquezas para la clase burguesa. Sin embargo, tenemos que decir que, ni los mecanismos ni sus resultados, logran ser materia clara para los millones de hambrientos y miserables del mundo, talvez en la mayoría de los casos, ni siquiera logran deducir de sus dramas, de quienes están en el origen y causa de estos hechos sociales y políticos.

Las cifras hablan por si solas de esta verdadera hecatombe social y económica, cuando se debe informar que hoy son 854 millones de seres humanos afectados por la crisis mundial de alimentos. Se debe agregar a esta cifra a otras 3000 millones de personas que desde hace ya unos cuantos años subsisten con sólo 2 dólares al día, debiendo gastar el 80% de su precario ingreso para alimentarse de manera insuficiente. Y sumamos a esta tragedia el dato de que cada 24 horas mueren en el mundo por hambre y desnutrición 18.000 niños. Y decimos, que no es posible explicarse racionalmente esta suerte de barbarie capitalista, cuando el propio sistema reconoce que en el mundo se producen alimentos suficientes para los 6.000 millones de habitantes que habemos en este planeta. Por lo mismo, resulta una burla siniestra y una gran contradicción que los precios de algunos alimentos como el maíz, arroz, trigo, frutas, verduras y aceites de comer, por decir algunos, se hayan duplicado en el último año y medio.

Datos entregados por organismos internacionales, afirman que desde hace 4 décadas la producción mundial de cereales se triplicó y que las reservas continúan estando muy por sobre la demanda de estos productos, mientras que la población sólo se ha duplicado. Hace sólo dos años (2007) las cosechas de cereales fueron superiores a los 2.350 millones de toneladas, este dato revela que en un año la producción aumento un 4% con respecto al año anterior (2006). Podríamos continuar entregando cifras, pero lo que más nos interesa señalar es que, las crisis, si acordáramos caracterizarlas arbitrariamente, se podrían definir como los momentos, en los que el capitalismo acusa situaciones terminales de una fase de dominación, buscando afanosamente descubrir nuevas formas o nuevos modelos que le permitan prolongar su existencia, y salvar que la tasa de ganancia, ese “santo grial”, no se les pierda en los vericuetos de la historia y que el fetiche del dinero no pierda su sentido. Pero, podríamos decir también, que las crisis pueden ser los momentos de los recuentos, en este otro lado de la vereda, donde estamos los oprimidos y explotados; el momento de los derrumbes de mitos y de construcción de alternativas frente a la situación de fracaso objetivo del gigante con pies de barro.

UNA MIRADA CRÍTICA A LA COYUNTURA 

Frente y a pesar de la catástrofe que se nos avecina, a la clase dominante aún no la vemos aterrorizada, no pudiendo ellos mismos ocultar que la crisis de la cual se habla, ya no es una amenaza en el lejano horizonte de los acontecimientos, sino muy por el contrario, es tan real ahora, que ya acusa su presencia en todo el planeta. Pero, como decíamos al comienzo, a pesar de la magnitud que comporta, de todos modos, a la burguesía y particularmente a la gran Burguesía Monopólico Financiera, todavía no la sitúa en el espanto. Es que en verdad, la tecnocracia que administra la crisis del gran capital financiero, se ve todavía con gran capacidad de maniobra y posee la conciencia de que ellos y no otro sector, tiene en este momento en sus manos, la iniciativa estratégica para establecer soluciones, aunque ahora tengamos sobradas dudas para pensar que sean soluciones de fondo. 

El imperialismo del norte y sus representantes, como siempre, eluden la verdad y como siempre eluden su responsabilidad, su gravísima responsabilidad. Con el cinismo que le es propio, ocultan que sus planes y políticas son sin discusión las responsables de la desnutrición, hambre y miseria de 854 millones de seres humanos. Son los países del norte los que nos impusieron, en muchos casos a sangre y fuego, la llamada “desregulación” económica entre países claramente desiguales en sus niveles de desarrollo e introdujeron medidas de ajuste estructural en lo financiero, que en corto plazo significó la ruina de miles de medianos y pequeños productores en los países del sur. Junto con ello, y por supuesto amparados con las armas de sus ejércitos y policías, transformaron las economías de muchos de nuestros países, en importadores de alimentos, hundiendo el carácter de su autosuficiencia productiva para autoabastecerse de los alimentos que necesitaban sus mercados internos e incluso, cancelando su capacidad exportadora en este ámbito. Durante todo el periodo de dominio del modelo económico de los monopolios y transnacionales, los países desarrollados, mantuvieron sus subsidios agrícolas, mientras imponían -a sabiendas de las clases dominantes locales- la famosa y cínica liberalización de los mercados. Las transnacionales dictan los precios, a través de organismos como la OMC reglamentan los mercados estableciendo ventajas descaradas a su favor, monopolizan la tecnología, controlan las fuentes de financiamiento, manejan a su entero arbitrio las políticas y mecanismos de distribución, crean y manejan las formas de certificaciones que avalan para la competencia desigual existente, controlan el comercio y los insumos de la producción de alimentos en el planeta. Son además, los dueños de los grandes centros científicos que producen toda la investigación y controlan los fondos para realizarlas, orientan y manejan los capitales para financiar los estudios genéticos y la fabricación de los fertilizantes y plaguicidas que intervienen en la producción alimentaria mundial. 

LAS MEDIDAS DE LA CLASE BURGUESA PARA LA SOLUCION 

Desde hace ya varios meses, el imperialismo y las clases dominantes locales nos ha estado dando nítidas lecciones de unidad de clase para hacer frente como un solo bloque la emergencia histórica que enfrenta hoy el capitalismo. Los ministros de Economía y hacienda según los Estados, se han planteado medidas económicas muy parecidas para poder salvar de la quiebra a las más importantes empresas que se convirtieron en los principales íconos del modelo de acumulación y que terminaron siendo también, el ejemplo más patético de su fracaso. 

En nuestro país, las cosas no transcurren por un sendero distinto al de las políticas imperialistas, o más bien diríamos que en Chile la clase dominante local, continúa siendo una de las burguesías más proclives a los dictados del amo del norte. Hoy día junto con Perú en el Cono Sur de América, sus gobiernos se presentan empaquetaditos y bien peinados, como los alumnos más obedientes y disciplinados a las orientaciones del alicaído “Consenso de Washington”. No diremos cuanto nos ha avergonzado la “Concertación” con todos estos años de populismo y demagogia de la más pura, tampoco diremos, cuanto confunden los Insulsas, los Lagos, los Bachelett, los Frei y los Piñeras, el patriotismo, que los hace emocionarse con la bandera de las 50 estrellas y las 13 franjas. Pero, lo que si diremos, es que todos los planes, todas las medidas que surgen de los cerebros del bloque dominante, son políticas que buscan que al corto plazo, posibiliten los costos menos traumáticos para los intereses de los grandes capitales, tanto es así que ya comienza a aparecer con cierta fuerza, al interior de la clase dominante, una corriente que proclama el regreso del estatismo y la regulación de este en la macro economía. Obviamente que esto no significa ninguna vocación democrática, ni siquiera keynesiana, pues ese pragmatismo político del intelectualismo burgués, sinónimo de buen y descarado oportunismo, orienta como ayer las decisiones que han de ser las recetas menos costosas para los intereses estratégicos del imperialismo. En esta dirección, tanto las posturas de la “Concertación” como las de la “Alianza por Chile” buscan mantener en pie los pilares principales de la dominación capitalista en Chile. Un buen ejemplo de estos aprontes oportunistas, es el Plan de Estímulo Fiscal que fuera anunciado con gran estridencia por el gobierno el 6 de enero pasado, que integra una capitalización para CODELCO que asciende a la suma de mil millones de dólares, pero como el ciudadano común no puede advertir lo que establece la letra chica de este plan, una vez más los tecnócratas que desde la Concertación sirven los intereses del gran capital, estarán regalando a las transnacionales la oportunidad de dominar la más importante empresa del Estado mediante una indicación al proyecto que moderniza el gobierno corporativo de CODELCO, esto gracias a la iniciativa del equipo de privatizadores que encabeza tan orgullosamente el señor Ministro de Hacienda, don Andrés Velasco. Y para sostener que esta iniciativa no es política ficción, la “Concertación” y la “Alianza por Chile” ya acordaron la modificación del estatuto de CODELCO en la Comisión de Minería de la Cámara. Así resuelven “los demócratas” los efectos de la crisis, una vez más vendiendo a precio de huevo lo que nos queda de país.

       

Y a todo este cuadro antipopular, tenemos que añadir los afanes del reformismo pequeño-burgués de izquierda que busca sumarse a esta misma causa, pretextando una vez más, una alianza necesaria contra los sectores supuestamente más reaccionarios y fascistas de la derecha. Habría que preguntar a los trabajadores, a los pobladores, a los estudiantes, a los profesionales, a los campesinos mapuches, que se han movilizado por sus justas demandas, que cariz ha tenido la represión que el Estado capitalista les ha lanzado encima, cobrando a favor de los intereses patronales victimas mortales de jóvenes trabajadores y estudiantes, qué más derecha y qué más fascismo que lo ya obrado por los gobiernos concertacionistas. 

¿SE ABRIRA EN CHILE UN NUEVO PERIODO EN LA LUCHA DE CLASE? 

No tenemos duda, que estamos a las puertas de una situación complicada, económica y socialmente compleja. La crisis del capitalismo que se ha abierto hoy, pone en entredicho muchos cálculos y muchos diagnósticos, tanto en la derecha como en la izquierda. Los hechos estrepitosos del colapso del modelo y que abren las condiciones para la crisis general del sistema, develan también los mitos y falsos dilemas en la que nos había instalado el gran capital financiero, apoyado de sus intelectuales, acólitos y profetas que nos predicaron “novedades” y “eternidades” que nada tenían de nuevo ni de eterno cuando aludían pomposamente a los “nuevos paradigmas” de su sistema “invencible”. Todos si no gran parte de los intelectuales de izquierda olvidaron o quisieron olvidar a Marx y Engels y lo que ellos señalaran tan claramente en el manifiesto de 1848, cuando planteaban que a la propia clase burguesa le era necesario procurar para propio beneficio el permanente y hasta extraordinario desarrollo de las fuerzas productivas. Esto se ha dado así en estos 30 años, pero también se ha dado que, ese vertiginoso progreso de las ciencias y la tecnología, como la propia capacidad devoradora del capitalismo de sobreexplotar el planeta y poner en riesgo la vida humana, ha chocado permanentemente con relaciones sociales de producción siempre injustas y contradictorias con los logros científicos y culturales que debieran hacer más fácil y más feliz la vida de los pueblos. Desde los albores del capitalismo, esto no ha sido otra cosa que el enfrentamiento entre la Propiedad Privada de los Medios de Producción y las ingentes necesidades que posee la humanidad para sobrevivir en medio de la escasez que crea el capitalismo. Hoy nuevamente esta Propiedad Privada, ahora de los grandes capitales financieros, nos pone ante el drama y la injusticia del desempleo y del hambre a gran escala. Los pueblos hasta hoy no evidencian el verdadero carácter de esta amenaza, a las ya primeras olas de despidos todavía los pueblos no se movilizan, talvez como la propia clase dominante esperaba, y diríamos que las respuestas han sido débiles, excepto en Grecia, como ya lo reconocíamos antes en este mismo documento. Lo más probable es que los grados de protesta aumenten y el conflicto histórico entre capital y trabajo se agudice profundamente. Sin embargo, a nosotros nos preocupa un factor que, a nuestro juicio, le puede dar un carácter radicalmente distinto a este enfrentamiento de clase, y tal factor, no sólo tiene que ver, es la Conducción Revolucionaria.   

Tal presencia en la lucha de clases, se nos hace central y necesaria en términos de que, la Conducción Revolucionaria, en primer lugar establece una salida particular a la crisis, y esa salida particular no puede ser otra que el Socialismo; en segundo lugar transforma el enfrentamiento táctico en un enfrentamiento estratégico, politiza la lucha democrático-reivindicativa de las masas para convertirla en una lucha por el poder, les guste o no a los socialdemócratas, renovados y postmodernistas; en tercer lugar desenmascara a los enemigos de los explotados y a sus políticas y los presenta como los responsables de la crisis y como los conservadores del régimen de explotación. Es esta gran tarea, la que hoy nos preocupa y nos cuestiona, porque los revolucionarios en el mundo de hoy, debemos empezar por rearticular nuestras fuerzas, rearmar nuestras filas, relegitimar nuestra causa y nuestra teoría científica. 

Sin ninguna arrogancia, queremos señalar que los próximos enfrentamientos serán muy duros, no tenemos dudas de que los antagonismos sociales pueden tener un carácter generalizado y el descontento una expresión de masividad muy extensa. Pero, la ausencia de la Conducción Revolucionaria, no posibilitará que los enfrentamientos traspongan la frontera de lo cuantitativo y permitan a los trabajadores y oprimidos dar un salto cualitativo en sus aspiraciones de justicia social y de cambio. El cambio de periodo no sólo emerge con la protesta popular, con la ira o la rebeldía de las mayorías, el cambio de periodo en la lucha de clases, además se acompaña de gérmenes de una conciencia de clase en la que se mezclan los intereses inmediatos con aquellos de largo plazo y que dan cuenta de la existencia en lucha, de la clase para sí. Coexisten y se combinan franjas sociales que se hermanan en la lucha reivindicando algunos el pan, otros el techo, otros el trabajo y otros el Socialismo; toda esta marea de lucha social, en medio de una crisis como la que hoy se desató, conlleva bajo sus olas el cambio de periodo. En condiciones como estas, podemos los revolucionarios leer las características de un nuevo periodo de la lucha de clases y entender que la expresión de las masas en rebeldía y en lucha abierta contra el sistema se han colocado en un periodo pre-revolucionario. Pero para que esto ocurra, para que esto suceda, debemos insistir en convocar a los revolucionarios, a las organizaciones revolucionarias; a una actitud básica, primera, elemental, la disposición a iniciar un proceso serio, responsable y maduro de Convergencia Revolucionaria. 

De lo contrario debemos decir que la crisis y sus efectos, pasaran por nuestro lado y entonces nuestra conciencia no tendrá sentido histórico. 

Por la Unidad Revolucionaria

Por la Unidad de los Trabajadores y el Pueblo

Por el Socialismo 

Movimiento Provisional por la Convergencia Revolucionaria

MPCR 

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El Canto de Cisne de los ricos

Los oligarcas chilenos se han rasgado las vestiduras con la visita de la Presidenta Michelle Bachelet a Cuba.

El Subsecretario de Relaciones Exteriores de Chile, Alberto Van Klaveren declaró que en la Reflexión del día 12 de febrero, se emitieron ideas a título estrictamente personal. Es muy cierto ya que no pretenden otro carácter.

Recibí con todo respeto a la Jefa de Estado chilena. No utilicé una palabra que pudiera ofender a la ilustre visitante. Carecería de sentido común. Entendía que era un elemental deber, aunque implicaba para mí un esfuerzo adicional, ya que significó horas dedicadas a conversar, y escribir después sobre el encuentro.

Seleccioné varias fotos tomadas por un colaborador de cuando fui Jefe del Estado y las puse en sus manos para que decidiera qué hacer con ellas. Por mi cuenta no hice uso alguno de las mismas.

¿A qué se debe tanto alboroto oligárquico en relación al encuentro?

¿Por qué se afirma que mis palabras constituyen "una interpretación histórica sobre temas que están muy atrás en la historia" como informa la agencia ANSA?

No tengo otro compromiso que con la verdad histórica, y la historia consigna que el Libertador de América, Simón Bolívar, al proclamar él la independencia de Bolivia, asignó una amplia franja de la costa pacífica de Sur América entre los paralelos 22 y 23. También registra que el desierto de Atacama fue incluido en el territorio de la naciente Bolivia, al producirse la victoria contra el imperio español.

El guano, el nitrato, el cobre y otros valiosos minerales descubiertos después estaban incluidos en ese territorio. Fui bastante moderado al afirmar que no se sabía si esos minerales eran chilenos o bolivianos, fue una forma diplomática de expresar las realidades, pensando que al fin y al cabo, Bolívar concebía una América Latina unida, más grande por su concepción que por sus riquezas.

De todas formas, nada puede restar brillo y trascendencia al momento histórico que significará pasado mañana la aprobación o el rechazo de la Enmienda Constitucional en Venezuela.

Por mi parte, seré siempre fiel al histórico pueblo que sacrificó tantas vidas a partir del 11 de septiembre de 1973, defendiendo las ideas inmortales del Presidente Salvador Allende y repudiaré hasta el último aliento de mi vida la política artera de Augusto Pinochet. ¿Pueden decir lo mismo la oligarquía chilena y los burócratas que desean limpiarla de toda responsabilidad?


Fidel Castro Ruz
Febrero 13 de 2009
6 y 17 p.m.

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¿Ayuda para Gaza?: ARMAS

Escrito por Iñaki Gil de San Vicente

Un ejemplo del retroceso de las "izquierdas" en las sociedades del capitalismo imperialista, es la práctica desaparición en sus propuestas, reflexiones y debates de algo que fue esencial en las fuerzas revolucionarias hasta comienzos de la guerra de 1939-45, e incluso hasta bastante después en muchos casos: la ayuda práctica y armada a las luchas de los pueblos invadidos por potencias capitalistas, o arrasados por sublevaciones contrarrevolucionarias, militaristas y nazifascistas.

No se trataba, ni se trata ahora tampoco, únicamente del principio ético-moral del deber humanitario de ayuda a la autodefensa del oprimido frente al opresor, que también; sino a la vez de un principio teórico-político de estrategia y de táctica ya considerado como tal por la mayoría de las fuerzas políticas desde la Antigüedad. Sin ir muy lejos, las reaccionarias monarquías francesa y española ayudaron con armas, dinero y soldados a los yanquis insurrectos en su lucha contra el ocupante británico a finales del siglo XVIII. Sin las armas que los haitianos ya independientes tras vencer a las potencias colonialistas invasoras, dieron a Simón Bolívar, sin este internacionalismo consecuente, la emancipación de los pueblos de las Américas se hubiera retrasado más tiempo multiplicándose las masacres brutales que el reino de España practicaba sin piedad.

Acercándonos al presente: ¿se nos han olvidado las ayudas en armas, municiones y repuestos que muchas izquierdas y fuerzas revolucionarias europeas, así como la URSS, prestaron a las naciones y a las clases trabajadoras atacadas por el franquismo con el apoyo de la Iglesia? Dicho de otro modo, ¿se nos ha olvidado la abrumadora ayuda militar en todos los sentidos, hasta el decisivo, el de la intervención directa --Durango, Gernika, Bilbo…-- de los ejércitos nazifascistas, movidos por el petróleo de la ayuda yanqui a Franco, con la garantía de la "no intervención" del resto de potencias? ¿Se nos ha olvidado la modernización del ejército franquista por los EEUU a partir de los '50 del siglo XX? Las "izquierdas" europeas se han acostumbrado a permanecer mudas, ciegas y sordas mientras los EEUU, la UE y otras potencias arman y rearman al Estado Terrorista de Israel, con sus decenas de bombas nucleares, con sus servicios secretos con derecho a matar de forma selectiva o indiscriminada, con su fuerte control de la industria político-mediática yanqui, con su penetración en otros servicios secretos de medio mundo, especialmente en las dictaduras blandas y duras, y hasta en las "democracias", y con la astucia camaleónica de conceder prebendas a los colaboracionistas corruptos y a los "tontos útiles", como EITB, que van a Jerusalén a "informar neutralmente" en pleno solsticio de invierno, ¿o no tan "tontos" ni tan "neutrales"? Las "izquierdas" han dejado la cansina tarea de condenar al complejo industrial-militar por su apoyo permanente al terrorismo sionista en manos de sus pacifistas ongs de turno, para dedicarse ellas, las "izquierdas", a tareas más rentables parlamentaria y económicamente.

Bastaría una orden de los EEUU y de la UE a Israel en la que se le dijera que le cierran el caudal de ayudas de todo tipo que mantienen viva a esta máquina exterminadora, para que se detenga de inmediato. Pero las potencias saben que existe una simbiosis entre sus respectivas trituradoras por el creciente empeoramiento del panorama mundial en problemas vitales para la civilización burguesa. Israel es un portaaviones nuclear terrestre de los EEUU en esa zona estratégica para el fundamentalismo judeocristiano. Pero la nación palestina, troceada y encarcelada en guetos diferentes, es mucho más que un simple peligro para el poder establecido en la región, es un símbolo, es decir, un doble peligro: el inmediato para la zona y el de largo alcance como fuerza concienciadora para el resto de la humanidad. Al margen de las diferencias religiosas, culturales y políticas que puedan existir entre las organizaciones populares palestinas en Gaza y las izquierdas revolucionarias en el capitalismo imperialista, éstas no pueden echar por la borda la experiencia histórica y la teoría acumuladas durante dos siglos de internacionalismo entre las luchas de los pueblos y de las clases explotarlas. Hacerlo, cometer este error, es empezar a cavar la tumba de la autoderrota y desaparición como organizaciones.

Maquiavelo dijo con razón que los suizos eran libres e independientes porque tenían armas. Hizbullah venció al ejército invasor sionista en verano de 2006, porque disponía de las armas adecuadas, había aprendido los métodos, tácticas y disciplinas necesarias, con una estrategia adecuada a sus objetivos históricos. Desconocemos si Hamas dispone del armamento necesario para luchar contra Israel, y otro debate es si puede vencer aun teniendo los recursos de Hizbullah. Recordemos lo que le costó a Israel vencer a los palestinos en Beirut en 1982, buscando al final un acuerdo internacional que permitió salir al grueso de los palestinos dirigidos por Arafat, moral y políticamente victoriosos tras 88 días de combate con armas ligeras. La indecisión, el poco control del miedo y hasta la cobardía, son frecuentes en los ejércitos imperialistas, educados en las comodidades urbanas, con tropas acostumbradas a la aplastante superioridad de fuego, que esquivan la luchar cercana con el enemigo, casi viéndole, y que sufren pánico al combate cuerpo a cuerpo. La creación de tropas especiales, sociópatas y asesinas, mercenarias de hecho por los altos sueldos que cobran aunque no sean profesionales de ejércitos privados, esos condottieri modernos que torturan, violan y degüellan por dinero, es una necesidad burguesa desde que surgieron las batallas de desgaste en grandes ciudades.

En Europa, hasta hace pocas décadas, las izquierdas se caracterizaban por integrar en su praxis lo relacionado con el arte de la guerra, siguiendo el argumento de que la guerra es la continuidad de la política por otros medios y la política es la continuidad de la guerra por otros medios. Dentro de esta dialéctica la explicación teórica y pedagógica del por qué, para qué y cómo del "socorro rojo", de las "brigadas internacionales", de la solidaridad internacionalista activa, de la guerra justa y de la violencia defensiva, son mediaciones que articulan en los hechos la interacción entre política y guerra, y viceversa. Desarrollando a Maquiavelo, sólo quien puede defenderse activamente ante un agresor está en condiciones de evitar su ataque llegando a acuerdos negociados, si hay posibilidades y si es necesario. El pueblo palestino de Gaza necesita la ayuda efectiva de la izquierda del mundo entero.

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Quienes Somos

Somos una instancia REVOLUCIONARIA, que marchamos por un dificil y largo camino. El de la CONVERGENCIA. Decididos a completar la misión que nos trazamos. Lo decimos de esta manera, porque no hemos comenzando ahora este esfuerzo por la convergencia revolucionaria, por la unidad de la izquierda y por la unidad social y política de los trabajadores y el pueblo. Somos una organización que pretende diluirse, en el tiempo, en una experiencia de unidad superior en la franja de los revolucionarios y junto con ello, batallar día a día por reconstruir el Movimiento Obrero y Popular, aportar al rearme de su conciencia de clase y de esta manera cimentar la construcción en Chile del Poder Obrero y Popular.

¿A QUE ASPIRAMOS?

Queremos terminar definitivamente con el hambre y la miseria, con la opresión y la explotación, con la desigualdad y la injusticia. Luchamos y lucharemos por una sociedad más justa, igualitaria, y solidaria. Combatiremos cada momento, la avaricia y codicia de la burguesía como clase, enfrentaremos hasta derribarlas, los poderes que sofocan a los trabajadores y al pueblo, sus estructuras de odio y represión. Aspiramos a una patria fraterna, a una sociedad Socialista.


¿COMO LO CONSEGUIREMOS?

Somos parte de nuestro pueblo, y con nuestros hermanos de clase, nos uniremos, nos organizaremos, levantaremos nuestras demandas y proclamaremos nuestros derechos como trabajadores, como pobladores, como estudiantes, como profesionales, nos movilizaremos y haremos valer nuestras luchas.

Impulsaremos por todo el territorio nacional, los Comités por las Demandas Populares (CDP) y estos serán nuestras armas de lucha y de conquista. Propiciaremos la organización social y política de los trabajadores y del pueblo, lucharemos incansablemente por su unidad y por conformar una gran y poderosa Fuerza Social Revolucionaria que cambie los destinos de Chile.



contacto.mcr@gmail.com

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¿EN QUE SE AFIRMA NUESTRA CONCIENCIA?

Somos Marxistas-Leninistas; la sociedad socialista que nosotros proclamamos, es una necesidad histórica, la ciencia demuestra y prueba constantemente que el capitalismo conduce a la humanidad a un callejón sin salida. Y producto del enorme daño de este, es que crece día a día el convencimiento de que sólo el socialismo permitirá superar objetiva y subjetivamente la actual realidad. Por esta razón pensamos, la teoría Marxista es una concepción del mundo, de la historia y de los hombres, correcta y en sus premisas plenamente vigente.

POR LA UNIDAD REVOLUCIONARIA,
SOCIALISMO UNICO CAMINO!!!!
POR LA SENDA DE VICTORIA!
¡¡ NADIE NOS TRANCARÁ EL PASO !!

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