Avanzando hacia la Convergencia: Primera Asamblea de Organizaciones Populares

Cuando los ricos y poderosos comienzan a sacar cuentas alegres puesto que la crisis no les ha afectado y siguen siendo los trabajadores y el pueblo quienes padecen la miseria, es que ha llegado la hora de que los pobres organizados, los trabajadores, estudiantes, campesinos, pobladores y todos aquellos que nos esforzamos por transformar la sociedad capitalista demos pasos certeros en la construcción de una propuesta política revolucionaria que fortalezca el sendero hacia de la nueva sociedad que queremos; y pasemos de las necesidades, de la plataforma, a levantar herramientas de lucha por nuestros derechos.

Bajo estas premisas es que hacemos un llamado a participar en la Asamblea de Organizaciones Populares, para intercambiar experiencias de lucha, de articulación, de organización y combate.

Esta instancia pretende consolidar un sinnúmero de propuestas populares que se encuentran dispersas y que no han logrado articularse. Es hora de la articulación y la coordinación en base a objetivos comunes y estrategias compartidas.

TODOS A LA ASAMBLEA DE ORGANIZACIONES POPULARES

Metodología
Presentación del espacio
Mesas de trabajo
Asamblea popular

Los esperamos a todas y todos, a los colectivos, organizaciones populares, sociales y políticas, a las individualidades conscientes el sábado, 17 de octubre, a las 10:00 horas en la Universidad de Santiago USACH, Metro Estacion Central, Santiago

NUESTRO UNICO CAMINO: LUCHAR!!!

Sábado 17 de octubre, 10:00 horas, USACH


Bloque2010@gmail.com

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Comunicado Pablo y Matias desde la carcel

Primero que todo, queremos agradecerles a todxs lxs que han hecho de la palabra solidaridad una acción, comprendiendo las capacidades y posibilidades de cada individualidad, porque los cariños, lo esencial, lo entregaremos cuando nos veamos por ahí en la calle.

A todxs las individualidades:

Ante la desesperada y ridícula respuesta del estado $hileno y todo su aparataje mediático, montado luego del enfrentamiento con los ratis el 2 de septiembre por parte de luchadores sociales y nuestro posterior encarcelamiento como represalia por este acto.
Nos asumimos como enemigos de la dominación, con toda consciencia de lo que contiene esta afirmación, contrarios a todas las manifestaciones de esta, en esta sociedad carcelaria, capitalista y dominadora de todx aquel que no quiera seguir su línea tirana y asesina de plantearnos “una vida civilizada”. En este contexto es preciso ser estratégicos y meticulosos debido a esta irremediable realidad. La guerra social desde hace mucho fue declarada por la clase dominante hacia todx aquel que pretenda liberarse.
Nos reivindicamos como “inocentes jurídicos”. Debido al montaje efectuado por la PDI, en sus burdos intentos de demostrar nuestra participación e involucrarnos con el ataque en contra de estos fieles sirvientes del estado actual de las cosas.
La inoperancia de estos sujetos que al apuntarnos como autores de la reivindicación, la única prueba que nos mantiene aquí es un reconocimiento supuestamente con “capuchas y forma de caminar”, “balazos y un arma” de nuestra parte, completamente inexistentes y así una suma de muestras de la innegable naturaleza pobre de espíritu, casi nula existencia de inteligencia, patética y penosa realidad policiaca.
Entender en la situación que se encuentra el poder resulta muy sencillo. Al no tener “culpables” ante la incrementación de la protesta, bombazos y la lucha social* desde aproximadamente el 2006 y particularmente en nuestro caso, el ataque a la PDI, no existiendo ningún detenido en el acto, pasan a inventarlos, apareciendo nosotros como causantes de su derrota. De igual forma fue en el caso de margarito (el compa Cristian Cancino) cargándole pólvora negra, producto de su montaje en un allanamiento al CSO La Idea, en la habitación que le sindicaron como “propia”. Esto en un contexto de una seguidilla de allanamientos, similar a una caza de brujas que se dio a los centros sociales, okupas o no, como en el caso de los compas del Centro social Autónomo y Biblioteca Jhonny Cariqueo, después de la muerte del Punky Mauri (Mauricio Morales) y a todo esto sumado la tensión gubernamental por la lucha del pueblo nación mapuche, con su legítima reivindicación por la tierra, cultura, autonomía y libertad. Siendo este el escenario que se ve envuelto el estado de $hile, no nos sorprende su accionar, actuando con concordancia con los intereses de la minoría privilegiada, clase política y empresarial de este país y el mundo.
En este marco de criminalización de la lucha social* y evidente aplicación de un paradigma dominante y carcelario, repudiamos el actuar fascista del poder judicial y sus policías, estos realizadores de sus decisiones, llevadas a cabo desde lo más alejado de cualquier concepción de justicia social, actualmente camuflada e interpretada por sus leyes de exterminio y sumisión. Asumidos en casi su totalidad por el rebaño no-pensante que forman el conjunto de esta sociedad egoísta, que hoy sataniza a aquellos que buscan vivir una vida real, alejada de cualquier resquicio de poder reinante.

¡Por la abolición de las cárceles. Por la libertad individual; LIBERTAD a lxs prisionerxs políticxs y mapuches!


Pablo Carvajal y Matías Castro. Detenidos en la cárcel de Santiago 1.

*Cuando hablamos de “Social” no hacemos mención a perpetuarla o destruirla, solo nos remitimos a lo relativo a ella.

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Nuestro mejor Homenaje... Seguir Luchando


Diseño realizado por estudiantes de Trabajo Social de la Universidad de Valparaiso Sede Santiago

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Bando N°1

Nos toMAmoS ESte bLoG... DeSdE aHoRa EsTaRa BaJo nUeStRo MAnDo.
Luego mas informaciones
PrOnTo:

www.porlaconvergencia.org


FRENTE ESTUDIANTIL por la CONVERGENCIA REVOLUCIONARIA

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HASTA LA VICTORIA SIEMPRE

COMPAÑEROS MIOS

YO CUMPLO MI PAPEL

LUCHANDO

CON LO MEJOR QUE TENGO.

QUE LASTIMA QUE TUVIERA VIDA TAN PEQUEÑA,

PARA TRAGEDIA TAN GRANDE

Y PARA TANTO TRABAJO

NO ME APENA DEJAROS.

CON VOSOTROS QUEDA MI ESPERANZA.

SABÉIS,

ME HUBIERA GUSTADO

LLEGAR HASTA EL FINAL

DE TODOS ESTOS AJETREOS

CON VOSOTROS,

EN MEDIO DE JÙBILO

TAN ALTO. LO IMAGINO

Y NO QUISIERA MARCHARME.

PERO LO SÉ, OSCURAMENTE

ME LO DICE LA SANGRE

CON SU TIMIDA VOZ,

QUE MUY PRONTO

QUEDARÈ VIUDO DE MUNDO.

(Otto Rene Castillo)


Robinsón Cortez, nuestro querido compañero “Jesús” comienza a recorrer otros senderos, y nuestras retinas conservaran la imagen de un caminante que nos saluda y nos despide desde lejos, al encuentro de un horizonte al que solo llegan los que han completado dignamente su tarea en este suelo de polvo y arena. Ese loco hermano, sacude su gorra desde la distancia, como burlándose de habernos dejado el cacho de cambiar tanta vida y de ya no contar con él para sentir menos triste y menos pesada esta enorme tarea. Estamos tratando de comprender su partida y nos es difícil aceptar que viajó dejándonos llenos de su recuerdo y un vació inmenso entre su abrazo fraternal y nuestro abrazo.

Así, dolidos y pensándolo como siempre, inquieto, llano, generoso, desprendido de si mismo hasta el fondo del compromiso; no olvidamos ni podemos olvidar que su compromiso y su voluntad revolucionaria fue una extraordinaria y profunda convicción unitaria de los revolucionarios y de nuestra clase, esa fue su militancia más clara y la más sensible. Se dolió siempre de los sectarismos y de los caudillismo que impiden hasta hoy la unidad de los revolucionarios, su vocación transformadora, lo dijo muchas veces, solo podía realizarse si los revolucionarios construíamos una sola organización que jugara el necesario papel formador y conductor de nuestro pueblo hacia el norte socialista. Tal vez por esto, el Jesús, fue también nuestro camarada de aspiraciones, tal vez por esto, el Jesús, será recordado como uno de los buenos y mejores hijos de su pueblo.


Nosotros seguiremos pisando esta tierra malherida, pero caminaremos pensando en sus gestos, en sus palabras hermanables, en sus abrazos efusivos y francos.


La patria sabe donde vas y seguramente te recibe en su regazo para madrearte eternamente.


Compañero Robinsón Cortez


Hasta la victoria siempre


Patria o muerte


Venceremos




Movimiento por la Convergencia Revolucionaria (MCR)

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Una cuestión Moral

por Javier Meneses

Después de las volteretas y renegación de mediados de los ochenta acentuada con la caída del bloque socialista del Este europeo y de la Unión Soviética, de viejos y no tan viejos militantes socialistas, comunistas, miristas y otros, los cuales, en su gran mayoría emigraron o al Partido Socialista ahora Renovado o al Partido por la Democracia (se autodefine progresista), una especie de máquina de emisión de certificados que garantizaba el acceso a los puestos ofrecidos por el Estado, llámese diputaciones, senatorias, alcaldías, directorios y otros puestillos de menor valor, pero que granjean el nuevo clientelismo político que es la base de la Concertación hoy día, creí que lo vivido con mucho dolor y hastío en estos últimos años había tocado fondo. No es que muchos de los renovados de hoy no mantengan relaciones carnales con el antiguo enemigo que antes decían combatir con encono y sobretodo verborrea revolucionaria, sino que al menos, adversaban políticamente con la dirigencia más rancia de la aristocracia y oligarquía chilena que hoy se representa por los partidos de la Unión Demócrata Independiente y Renovación Nacional. Reflexiono sobre esto a propósito de la incorporación del ahora Senador Fernando Flores ex ministro de Hacienda y Economía de Salvador Allende a la Alianza por el Cambio nombre de marca con que la derecha se presenta a las elecciones de diciembre de este año. El hecho que un ex ministro de la Unidad Popular aparezca reconvertido públicamente apoyando decididamente a los que promovieron el golpe de estado de 1973, los mismos que patrocinaron la desaparición de cerca de 3000 chilenos y de miles de torturados no es un hecho de significancia menor. La explicación dada por el senador es que está aburrido de la mediocridad que encarna la Concertación, y cómo él se siente por encima de los mortales se ha sumado a este “nuevo proyecto” que sería la exaltación misma de la eficiencia humana. Cuando sus ex compañeros le reprochan su pasado, espeta que no aceptará el “chantaje moral”, que él pasó por pellejerías (3 años de reclusión y exilio), y debemos presumir que aquello le da garantías y fuerza argumentativa para elegir el mejor camino para Chile, por supuesto, el que él y otros “iluminados” como Sebastián Piñera, por el cual, confiesa sentir una profunda admiración, para cambiar de banda y de bando como el quiera. No faltan los que aplauden la valentía del senador, las palmadas vienen siempre de aquellos que no tienen compromiso sino con ellos mismos, como es el caso del sociólogo Fernando Villegas quien de oficio salió en su defensa en un artículo del diario la Tercera.

Que distinto puede ser el apego a principios de unos y otros, quien es consecuente hasta el final pasará como mártir o héroe; el tránsfuga, el escalador, el acomodaticio siempre tarde o temprano quedará reducido al olvido o a la condición abyecta de traidor. Esto no es una cuestión de más o menos moral, pues ésta siempre se situará en un contexto histórico, y es precisamente en mérito de estos hechos históricos que medimos a unos y a otros. Sólo pondré en la memoria dos ejemplos, uno de dimensión universal, la actuación final del ex presidente Salvador Allende, y otro, mucho menos conocido el asesinato de Víctor Díaz López, dirigente sindical de la CUT y a la fecha de su muerte subsecretario General del Partido Comunista de Chile.

No me explayaré en la figura de Salvador Allende, sólo recordaré parte de su último mensaje a la nación. “…yo no tengo pasta de apóstol ni de mesías. No tengo condiciones de mártir, soy un luchador social que cumple una tarea que el pueblo me ha dado. Pero que lo entiendan aquellos que quieren retrotraer la historia y desconocer la voluntad mayoritaria de Chile; sin tener carne de mártir, no daré un paso atrás. Que lo sepan, que lo oigan, que se lo graben profundamente: dejaré La Moneda cuando cumpla el mandato que el pueblo me diera, defenderé esta revolución chilena y defenderé el Gobierno porque es el mandato que el pueblo me ha entregado. No tengo otra alternativa. Sólo acribillándome a balazos podrán impedir la voluntad que es hacer cumplir el programa del pueblo. Si me asesinan, el pueblo seguirá su ruta, seguirá el camino con la diferencia quizás que las cosas serán mucho más duras, mucho más violentas, porque será una lección objetiva muy clara para las masas de que esta gente no se detiene ante nada...”

Sin duda que hay una diferencia entre ser un representante de algo, como por ejemplo Senador, a la de un luchador social como se autodefine el ex presidente. La figura de Allende se empina justamente no por su representación como Jefe de Estado, sino por su amor a la humanidad, especialmente con los trabajadores y el pueblo, a los cuales, el jamás traicionó.

Víctor Díaz López, obrero gráfico fue detenido el 12 de Mayo de 1976 en su domicilio. Tenía la responsabilidad de dirigir y rearticular al Partido Comunista en la clandestinidad, permaneció en calidad de detenido desaparecido hasta que en 2007 ex agentes de la DINA revelaran al juez que investiga la causa conocida como el Caso Conferencia, las circunstancias de su muerte. La suya fue una muerte cruel, tan cruel como lo fue la tortura que debió soportar, permaneció más de ocho meses detenido, y debió presenciar la tortura y muerte de algunos de sus compañeros de dirección los cuales todos fueron asesinados. En la declaración de uno de los ex agentes que develaron el caso se puede leer “….Piña ya confesó: fue él quien lo asfixió con una bolsa plástica mientras Daza y Escalona lo sujetaban. Y la teniente de Ejército Gladys Calderón Carreño, que se decía enfermera, esperó a que terminaran y le inyectó cianuro en la vena, para asegurarse de que estaba muerto…”

El agente apodado el mocito fue quien recibió el cuerpo, ya envuelto en un saco y con un trozo de riel amarrado al cuerpo. “ Trasladé el cuerpo de Víctor Díaz hasta el estacionamiento del cuartel y lo metí en la maleta de un auto”, después de esto continúa su relato señalando que el cuerpo de Víctor Díaz lo llevaron hasta Peldehue, un recinto militar del Ejército, para desde allí en helicóptero ir a tirarlo al mar junto a los cadáveres de otros prisioneros.

Al igual que el ex presidente Allende lo que imprime tal magnánimo sacrificio es una profunda lealtad hacia los otros, hacia el amigo, el vecino, el compañero, a un proyecto de sociedad superior, es un desprendimiento casi absoluto por nuestros intereses egoístas incluso al punto de negar el propio instinto de supervivencia. Por el contrario, la traición asumida por el Senador Fernando Flores y reivindicada como el derecho a cambiar descansa en su propia vanidad. Si, aquella que describiera Nietzsche como “La vanidad es la ciega propensión a considerarse como individuo no siéndolo...”. Es su vanidad extrema quien lo empuja a creer que el puede decidir sin importar el resultado de sus actos, y son sus actos los que lo llevan por el camino de la traición.

Sin duda, los sacrificios de Allende y de Víctor Díaz no están a la altura de las “pellejerías” que sufrió el Senador Flores, quien en su exilio en los Estados Unidos se dedicó a una exitosa carrera empresarial, aprovechando de paso viejos contactos adquiridos en su condición de ex ministro. Luego, el senador Bitar y amigo personal a mediados de los noventa, quien presidía el Partido por la Democracia, lo invitó a aportar su talento a Chile, y le abrió un cupo senatorial en la primera región. Es así como este personaje antítesis de un luchador social ocupa hoy uno de los mayores cargos de la nación. Desde esa privilegiada posición que seduce aún más su ego, clavó primero su estocada a los dueños de casa que lo acogieron, para ahora aterrizar rampante junto al trucho candidato de la derecha que lidera las encuestas a la presidencia.

Nuevamente son las acciones las que permiten juzgar a los hombres, y sobre esas acciones es que afirmo la podredumbre moral del senador Flores.

El cambiar de ideas no es lo malo, pero el tolerar y aceptar la injusticia que antes pregonaba combatir sí, un retiro en silencio tal vez sea más digno, pero por ningún motivo este pueblo del cual soy parte aceptará que se pisotee la memoria de nuestros muertos.

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La Autocritica como Aprendizaje del Cambio Etico y Moral

“Los revolucionarios carecemos, muchas veces, de los conocimientos y la audacia intelectual necesarias para encarar la tarea del desarrollo de un hombre nuevo por métodos distintos a los convencionales y los métodos convencionales sufren de la influencia de la sociedad que los creó. (Otra vez se plantea el tema de la relación entre forma y contenido.) La desorientación es grande y los problemas de la construcción material nos absorben.”

(Ernesto “Che” Guevara: El Socialismo y el Hombre en Cuba)



NO SIEMPRE SE ESCRIBE LO QUE SE HACE, NI SE HACE LO QUE SE ESCRIBE

En los últimos meses, la izquierda y los revolucionarios, hemos tratado de dilucidar para nuestra comprensión y para la comprensión de quienes nos recepcionan con interés, el carácter y las consecuencias de la crisis actual del capitalismo. Pensamos y creemos que el análisis de este extraordinario fenómeno económico, político y social, nos posibilitará hacer un diagnóstico más exacto y de paso conquistar respuestas que a lo menos nos sitúen en el buen camino de la reconstrucción y de la necesaria y urgente suma de fuerzas. Como buen resultado de este ejercicio intelectual, los boletines, páginas Web, periódicos y otros medios de comunicación de la izquierda; se han convertido en plataformas de interesantes análisis con respecto al tema, y que además también, nos enfrenta al hecho positivo de que se va recomponiendo en el campo de los dominados la capacidad de teorizar y con ello recuperar en la izquierda lo que nunca debió perderse: el pensamiento crítico.

Cuan certeros, coherentes y lógicos sean estos análisis, depende de que método sea usado como herramienta de estudio y también de cuan conectados estemos con la realidad. Lo que si es cierto, es que comparando estas reflexiones, asoman gratamente muchas coincidencias y muchas tienen que ver con el ámbito de las respuestas populares a los embates del capitalismo. De resumir estas coincidencias lo podemos hacer con tres importantes conceptos: organización, unidad y movilización de los dominados y oprimidos. Todos sabemos lo importante que es coincidir en estos tres aspectos. Sin embargo, no es suficiente a la hora de establecer con rigor las características que posee la dominación y el cómo esta nos desafía en el terreno de las formas porque ya en los contenidos hemos ganado bastante conocimiento acerca de sus concepciones y teorías fracasadas. Cuando justamente debemos abordar las formas en que los explotados responderemos a las estructuras de la dominación, se deslizan las diferencias y las divergencias tácticas que prolongan en el tiempo las condiciones de atomización orgánica, fragmentación social y dispersión ideológica, no sólo de los partidos o colectivos políticos, sino también de los trabajadores y los sectores populares. Diríamos que es aquí donde se concentran los nudos teóricos de resolución de los procesos de acumulación, hasta ahora, complicados y discontinuos como para la configuración del llamado sujeto de la revolución.


HACERNOS CAPACES DE AUTOANALIZARNOS

No diremos que la tarea de conocer al enemigo sea fácil, es sin duda un trabajo que requiere mucha disciplina y rigor científico, tal y como debe realizarse toda tarea revolucionaria. Así y todo, la necesidad de conocer el estado y la condición propia, en las amplias esferas que comprende nuestra real capacidad para constituirnos en una fuerza histórica independiente y alternativa al poder de la burguesía; el zanjar teóricamente lo que somos y bajo condiciones objetivas determinadas, y lo que podemos ser en una perspectiva de largo alcance, para prometer futuro a la lucha revolucionaria y al objetivo de conquistar el poder, esto es sin duda difícil. Es difícil y desafía a la vez la voluntad a dotarnos de todas las herramientas que nos posibiliten leer, juzgar y actuar con tino y prudencia política, y al mismo tiempo, a conducirnos con audacia para imprimir un espíritu de compromiso y certeza al camino de la revolución. El ánimo nuestro y el de los sectores sociales, la intencionalidad política, la claridad en las ideas; todo lo que llamamos el factor subjetivo; aquello que le imprime movimiento a la historia y a las grandes causas sociales; debe ser un ámbito al cual poner una atención preferencial, porque es el ámbito que nos define y nos marca ante la materialidad, o sea, ante la realidad objetiva. Es en este terreno, sumamente delicado en su concreción, donde podemos establecer distinciones categóricas y exactas respecto de nuestro propio perfil político-ideológico, desde este lugar, en el que se relacionan dialécticamente la voluntad y el pensamiento, los revolucionarios optamos por hacer el camino de las transformaciones radicales. En este terreno en definitiva, se juega el proyecto revolucionario y se tensionan las decisiones para no capitular ante la adversidad y los reveses históricos. Los grandes lideres revolucionarios, Lenin, Rosa Luxemburgo, el Che, Miguel Enríquez, pisaron este entablado y tuvieron la entereza de debatir con argumentaciones demoledoras las posturas vacilantes y reformistas, y en estas polémicas, llamaron la atención al hecho de que en todo programa revolucionario esta subyacente una concepción filosófica que da lugar a principios revolucionarios y a una moral revolucionaria, y que señala la responsabilidad histórica de sostener inquebrantablemente el compromiso de clase y el compromiso con el cambio revolucionario.

Los revolucionarios tenemos siempre que hacernos cargo de lo que hacemos, decimos y prometemos. Aún estamos divorciados de las mayorías y con obligada honradez, debemos asumir que la influencia ganada, posee la fragilidad propia de procesos unilaterales, dentro de los cuales no se ha logrado constituir y darle organicidad a los sectores sociales “ganados” con las convocatorias, por lo mismo, no podemos hacer la afirmación de que estemos sumando efectivamente una fuerza social al proyecto revolucionario. En razón de lo dado, cabe acentuar la observación respecto de lo alcanzado con las experiencias de acercamiento y coordinación que hemos asumido, muchas veces presionados por una u otra coyuntura que nos desafía a intervenir políticamente y de manera pública. Ha ocurrido en los últimos años, que nos hemos auto-convencido, que la voluntad de coordinarnos expresa en la práctica la única y suficiente decisión de unidad revolucionaria. Ahora, este ejercicio -lo hemos comprobado- ha posibilitado como resultado, multiplicar la convocatoria político-social y de paso generar grados significativos de movilización popular; razón que ha permitido regocijarnos y auto-convencernos más aún, de que hemos jugado el papel de “conducción” o de “vanguardia” que es lo que se busca con la intervención en el escenario nacional de la lucha de clases. No tenemos ninguna duda, de que con estas iniciativas, la clase dominante se ha ganado sus buenos dolores de cabeza y por esta razón permanentemente recurren al método de criminalizar y satanizar la protesta de los sectores obreros y populares. Sin embargo, no sería serio ni aleccionador, quedarnos en la superficie de los hechos y por lo mismo, debemos ahondar en el verdadero carácter de estas movilizaciones para ver o no, la posible relación dialéctica que tienen con las finalidades estratégicas de los revolucionarios. Al respecto, nos parece bueno, sistematizar algunos elementos que puedan dar cuenta de esta fase histórica y el como ya en casi o más de dos décadas, los revolucionarios hemos vivido la permanente ilusión de estar unidos y golpeando juntos al enemigo de clase.


Entonces veamos:

1. Desde los años 80 hasta ahora, las coordinaciones, real y concretamente han expresado un espacio de encuentro político-social, donde han concurrido indistintamente organizaciones dispares, desiguales, algunas respecto de otras con diferencias profundas en sus propósitos y finalidades: Verticalistas y horizontalistas, centralistas y autonomistas, clasistas y gremialistas- “apoliticistas”, marxistas, anarquistas, humanistas e “independientes”. Algunas son o fueron colectivos políticos o sociales, otras, partidos pequeños y otros no tan pequeños. Por lo tanto, independientemente del discurso que pudiese predominar en el espacio; se han constituido como un referente heterogéneo y por lo mismo, consensúan una declaración de principios democrático-reivindicativa amplia. Esto ha significado que por muchos años, la contradicción que se ha manifestado con la clase dominante ha sido de ribetes anti-sistémicos pero sólo de carácter contestatario. Es decir, la lucha a la que se ha convocado, ha contado con un marco justificatorio que, sólo cuestiona la desigualdad del capitalismo y busca corregir esta injusticia social dentro de sus propias fronteras.

2. Las coordinadoras han eludido frecuentemente los llamados temas estratégicos o de fondo. Tales decisiones, más que obedecer a posibles defensismos de algunos sectores, expresa más bien la naturaleza ideológica de estas convergencias, es decir, no todos los sectores que han participado o participan de estos referentes, reconocen la lucha de clases como el factor que mueve y estimula a la unidad. Del mismo modo, no todos los sectores participantes tienen la claridad de moverse dentro de un modo de producción o sistema político-social determinado, como por ejemplo: identificar y reconocer al capitalismo como realidad histórica concreta. En definitiva, en estas coordinaciones han coexistido y coexisten sectores políticos y sociales de avanzada junto a sectores con un tremendo atraso en sus niveles de conciencia, al punto que estos últimos condicionan o niegan a los sectores políticos, el derecho a discutir, a leer y a interpretar la realidad mediante sus particulares categorías de análisis. Cuando a pesar de estos impedimentos los sectores políticos logran instalar su visión, se les acusa de “sobre-ideologizar el discurso”, aún cuando debe reconocerse que esta sobre-ideologización efectivamente se ha dado y puede seguir dándose. Sin embargo, creemos que estas situaciones puntuales u ocasionales, no deben ni pueden servir de pretexto a quienes han querido, ya desde hace años, vaciar de contenido revolucionario y de clase los debates en el seno del pueblo.

3. Las garantías explícitas de respetar y preservar la autonomía e independencia orgánica de los sectores convergentes, determina que la unidad se realice en la práctica, sólo como una suma de acciones que se identifican y obedecen a una consigna central, general, amplia, ambigua, vaga: “protesta del rechazo” por ejemplo, que transversaliza el ánimo coyunturalista de los sectores sociales afectados y descontentos con las políticas económicas y sociales del gobierno de turno. Conducción cortoplacista que atiende el resolver, el impacto o inquietud que producen los hechos coyunturales y por los cuales los sectores más avanzados en conciencia, se sienten desafiados a responder con urgencia, política y moralmente (caso Coordinadora Anti-APEC). Instancias que además, no desenmascaran al sistema, sino que denuncian los efectos económicos, políticos y sociales que se derivan de su naturaleza de clase. Lo que ocurre, como resultado de estos pactos pluralistas en cuanto a lo orgánico y en cuanto al carácter social de las organizaciones que convergen, es que no existe ni puede existir centralidad táctica para estas protestas o movilizaciones populares. No puede haber centralismo táctico, lisa y llanamente porque no hay una estrategia que se le relacione dialécticamente, y esta estrategia no puede diseñarse pues entra inmediatamente en contradicción con el principio de resguardo de la autonomía e independencia orgánica que cada organización quiere preservar a brazo partido.

4. En este tipo de voluntad organizativa, que no es ni frente político ni frente social, porque quién podría darle tal o cual carácter; se tiende con simpleza a homologar al Comité Coordinador del plan de movilización o protesta, con una Dirección o Mando Central. El primero se inserta en los límites de una coyuntura, cuyos hechos son demarcados por los movimientos, giros o tendencias que se derivan de los intereses de clases afectados o favorecidos según las características del antagonismo social, en una situación específica y determinada de la lucha de clases (situaciones de alzas, aprobaciones de leyes que lesionan los intereses de una u otra clase, situaciones de crisis, huelgas en sectores estratégicos de la economía, fechas emblemáticas, etc.), responde al mandato y a los acuerdos de una asamblea que posee el carácter de permanente, la que operativisa e implementa sus políticas mediante comisiones, considerando entre estas una comisión ejecutiva (Comité Coordinador) y que se debe estrictamente a la asamblea. La segunda se corresponde con un proyecto de más largo aliento y por lo tanto su composición tiene un carácter estable, sus miembros son elementos probados para asumir una responsabilidad cuya naturaleza la da el poder y la verticalidad de mando, como lo dice su propio y clásico nombre, es el comité central del partido: un electo órgano de dirección centralizada, cuya responsabilidad esta en ponerse a la cabeza del proceso de lucha de la organización revolucionaria; lo cual, también quiere significar, que es un colectivo mandatado a dirigir, conducir y orientar cada tramo táctico de un proceso de acumulación, constitución y movilización de fuerzas, que tiene como finalidad derrotar al enemigo de clase y tomar el poder político de la sociedad. Por lo tanto, una coordinadora o instrumento político federativo o como se le quiera llamar o hacer aparecer, en las condiciones actuales de la lucha de clases y más aún, estando los sectores dominados, sometidos todavía a situaciones de precariedad organizativa, social y política; no podrá instalarse como referente catalizador del conjunto de las aspiraciones de los sectores sociales, por el sólo y mero hecho de desplegar propagandísticamente, una plataforma común de reivindicaciones obreras y populares (Pliego del Pueblo), al lado de formas operativas genéricas y que no dan cuenta de los miles de elementos y categorías que se concatenan dialécticamente en un proceso de lucha de clases, y menos aún, de un proceso revolucionario de lucha por el poder.

5. La búsqueda de la unidad mediante la construcción de un instrumento federativo, es una propuesta engañosa y apunta a una falsa postura de unidad, y que además puede estar lejos de resolver el vació de conducción revolucionaria y por lo tanto garantizar para la clase obrera y el pueblo las orientaciones estratégicas que le señalen y le posibiliten constituirse efectivamente como poder obrero y popular (el Sandinismo). No es posible el logro de estos objetivos bajo esta perspectiva de coordinación, en tanto, lo que se entiende por una verdadera y real transformación revolucionaria de la sociedad, precisa de mayorías que quieran marchar, luchar y combatir disciplinadamente por instalarse en una sociedad libre. Pero cuando las mayorías quieren diferentes cosas y persiguen diferentes objetivos, formándose detrás de la clase dominante para obtener sus alienantes y particulares logros, no es posible ni siquiera ganar un gobierno reformista burgués. Con qué argumentos serios entonces, se puede aspirar a una sociedad sin clases (¿se puede suponer que es el comunismo?). Esto es poner la carreta ante los bueyes. Si los revolucionarios no vislumbramos que la unidad de objetivos, la unidad de intereses, la unidad de clases; significa y comporta la clara decisión y la férrea voluntad de construir una síntesis orgánico-política, premunida a su vez, también de una síntesis teórica que a fin de cuentas configura el programa revolucionario; entonces, no será posible pavimentar para la clase obrera y el pueblo un horizonte socialista.


ESTAR JUNTOS NO ES LO MISMO QUE ESTAR UNIDOS

Talvez uno de los méritos (negativos) del “socialismo renovado” es que legitimó de tal manera la involución teórica y el retroceso político de la izquierda, que progresivamente fueron permeando con sus “nuevas concepciones” como una probable verdad, las categorías de análisis de la izquierda chilena, que ya entraba sin notarlo, incluso antes de la caída del “socialismo real” en una de sus más profundas y prolongadas crisis. Esto ocurre en el periodo dictatorial, en que las condiciones para el debate no eran las más favorables y el asentamiento de estas posiciones se logra –obviamente- descalificando e insultando a todos quienes nos mantuvimos apegados a los “dogmatismos” y “petrificaciones teóricas” del marxismo-leninismo. Los flamantes socialista del “nuevo tipo”, vencidos y neutralizados en el terreno ideológico por la dictadura de los monopolios, buscaron la forma de mantenerse vigentes, aún a costa de convertirse en cadáveres políticos, cuestión ineluctable para quienes traicionan las tradiciones combativas y los principios de clase que han acompañado los procesos emancipadores de los trabajadores y el pueblo. Desde entonces, la crisis y descomposición de la izquierda, incluyendo en este proceso a sectores revolucionarios, comienza a expresarse como un ejercicio político-ideológico en el que los desafíos tácticos son tristemente opciones por el finis minimum.

Luego de las divisiones y subdivisiones, de las fugas y escisiones en la izquierda, se inicia un periodo de acusaciones y recriminaciones mutuas, entre las distintas fracciones en que quedaron convertidas las orgánicas políticas. A partir de allí, no fue posible establecer espacios comunes para realizar un balance de aquel periodo de la lucha de clases. Sin dudas, intentar una tarea de ese tipo, necesaria y hasta obligatoria, particularmente para los revolucionarios, significaba convocar una voluntad de crítica y autocrítica profunda y apelar a los valores y principios más elevados de nuestro patrimonio clasista. No hubo capacidad para aquello y por lo mismo, debimos atenernos a un itinerario sin memoria de nuestras responsabilidades históricas, tanto de los desempeños individuales como de las tareas colectivas, de allí que el precedente instalado, acusa gravemente el vacío de análisis y profundización crítica de las causas que generaron nuestra derrota. Con este contexto se abrió la condición precisa para que se colara en nuestros espacios, casi sin ninguna dificultad, el pragmatismo y el relativismo de los sectores pequeños burgueses, que más apostaban en sus jugadas, por la extensión y profundización de la atomización, por multiplicar las divisiones de los sectores obreros y populares y justificar finalmente este fenómeno; con el consabido contrabando de la diversidad. O sea, la situación de derrota del proyecto de clase, su desarme, sus divisiones y fragmentación, devienen “positivamente” -según ellos- en una diversidad de expresiones políticas y sociales, vale decir que, paradójicamente, la atomización, la dispersión ideológica; como producto negativo del reflujo que nos imprimió la derrota, no es percibido por el oportunismo de estos sectores como un lamentable retroceso histórico y de connotación estratégica, sino como una ganancia para el campo obrero y popular.

No deberíamos entrañarnos que ante cero capacidad crítica y autocrítica, influidos o mimetizados con estas visiones tan complacientes con el desmantelamiento de la conciencia de clase; mil veces nos tropecemos con la misma piedra y sigamos incurriendo en la idealización de un estado de lo político y de lo social, que franquea la posibilidad de adecuar históricamente la subjetividad militante, a las tareas de unir en lo político, reconstruir en lo social y rearmar en lo ideológico; pero desde una perspectiva de cambio revolucionario y entender que al hablar de estas tareas; que tienen un sello histórico importante, estamos hablando de la constitución de los explotados y oprimidos como sujetos de cambio, y el constituirse con estas características requiere de homogeneidad, y esto supone una lectura y una mirada de las condiciones objetivas, dialécticamente histórica, es decir, no se está observando una realidad material que en cuanto fenómeno y en cuanto esencia se manifieste distinta según quien la mira, porque no son nuestros sentidos los que construyen las condiciones materiales objetivas, estas se encuentran dadas independientemente de nuestra conciencia, por lo tanto, los oprimidos y explotados no podríamos construir tantas miles de realidades arbitrariamente, según el número de observadores que seamos. Insertos en la misma realidad histórica, cruzados y desafiados por los mismos problemas, enfrentados a las mismas carencias y adversidades e interpelados por las mismas necesidades y posibilidades, no es honesto continuar creando espejismos, que mañosamente justifiquen nuestras pequeñas y mezquinas parcelas políticas y sociales haciendo gala política dentro de los ámbitos de nuestra clase de un autonomismo y una independencia mal concebidos. El Modo de Producción Capitalista, la explotación capitalista, la acumulación y la concentración de capitales y riquezas dentro del capitalismo, la fase monopólico-financiera del capitalismo, como actual fase imperialista; toda esta absoluta centralidad política, económica, social, ideológica y militar del sistema burgués; sólo nos conmina, nos provoca, nos exhorta a una sola decisión: Constituirnos en la clase para sí, socialmente unidos, ideológicamente homogéneos, políticamente compactos, ser una sola fuerza, firme, disciplinada, granítica. Y sabemos, que en la base de esta realización, como eje central de esta dinámica histórica, debe estar la vanguardia revolucionaria: el Partido de la Revolución.

Por lo tanto, esta es la primera, ineludible y obligatoria tarea de cualquier revolucionario. Desde esta perspectiva de construcción, razonablemente histórica, dialécticamente científica, entendemos que la unidad revolucionaria no es convivencia ni coexistencia política. La unidad revolucionaria es resolver en una instancia superior, la conciencia y la voluntad de la conducción y de la dirección política de la clase. Estar juntos no es lo mismo que estar unidos.

Debemos insistir, porque es parte del compromiso de los revolucionarios con el pasado heroico de nuestra clase y también con el devenir victorioso de los pobres del mundo, que hacer política para derribar las estructuras injustas y para edificar una sociedad mejor, no va de la mano con cálculos oportunistas y mediocres. No es aceptable, convocar a la unidad revolucionaria para después servir políticas mezquinas y de corto plazo, y que no tienen que ver en lo absoluto, con el objetivo necesario y sentido de salir del empantanamiento en el cual hemos estado casi por dos décadas la izquierda y los revolucionarios. Cuántos creyeron que la convocatoria del 4 y 5 de abril, abría la posibilidad de que la izquierda revolucionaria se encontrara y luego coincidiera en el propósito común de levantar efectivamente una alternativa socialista para los sectores obreros y populares. Que todas esas exhortaciones a confluir para luchar por el poder popular y por una sociedad sin clases se acercara a algo más que una simple intención. Que de manera honesta, las organizaciones convocantes dieran lugar a un despliegue participativo y verdaderamente democrático de los contenidos de clase y a las aspiraciones socialistas y revolucionarias. Sin embargo, una vez más las expectativas sinceras y crédulas de muchas organizaciones, fueron decepcionadas y se tuvo que una vez más también, asistir al nacimiento -entre gallos y medianoche- de otra coordinadora que no tuvo nada nuevo que ofrecer en su clausura, a una ya raleada concurrencia. Nuestra conclusión, es que sectores reformistas solapados, haciendo uso de un lenguaje “revolucionario” intentan arrastrar a la franja revolucionaria tras políticas de disputa electoral condenadas de antemano al fracaso, y no por ser electorales, sino porque constituyen objetivos puntuales, aislados, unilaterales y absolutamente desarraigados de la contingencia social que experimentan los trabajadores y el pueblo.


NO EXISTE PEOR TRAMITE QUE EL QUE NO SE HACE

“Sin teoría revolucionaria tampoco puede haber movimiento revolucionario. Jamás se insistirá bastante sobre esta idea en unos momentos en que la prédica de moda del oportunismo se une la afición a las formas más estrechas de la actividad práctica.” (1) Sí, decimos a Lenin, porque compartimos que a pesar de los pesares, se nos impone siempre el reto de seguir luchando, de juntar y amarrar los empeños, para desde la condición de minoría convertir el proyecto revolucionario en una opción de las mayorías pobres y explotadas. Tal desafió, sin duda, aparte de perseverancia y espíritu de sacrificio, requiere de una postura seria, responsable, por lo tanto científica en su concepción y desarrollo, exacta coherencia entre proyecto revolucionario y realidad histórica y material. Reivindicar el pensamiento y la obra de nuestros maestros, significa crecer en nuestra capacidad de análisis y desarrollar al máximo nuestros esfuerzos prácticos para multiplicarnos en el seno de la clase. Quienes hoy día, descalifican la tarea de edificar la vanguardia motejando peyorativamente de “iluminados” a quienes postulamos la formación y educación de los trabajadores y el pueblo con las herramientas del socialismo científico, no hacen otra cosa, que declarar su impotencia y falta de voluntad política, para de verdad construir ese poder popular del cual hacen tanta gárgara. Nunca será realidad el sujeto del cambio revolucionario, si condenamos a las mayorías a la ignorancia política y al analfabetismo cultural que representa la actual condición de alienación a la que están sometidas las masas en el Chile de hoy. Desde esta perspectiva, pensamos que no es bueno, estructurar fetiches, que finalmente distorsionan la tarea de construcción revolucionaria y socialista. No corresponde que los revolucionarios demos por sentadas situaciones que no existen o no se han dado y que muchas veces, ni siquiera representan una expresión larvaria de lo que se necesita como instrumento de realización y de cambio. Las evaluaciones para instalar certezas acerca de nuestra condición en lo cuantitativo y en lo cualitativo no es un ejercicio inútil a la hora de proponerse la construcción del Poder Popular. Creemos que no estamos cerca, precisamente, de dar un salto cualitativo en cuanto a grados de desarrollo, por mucho rato aún, deberemos sostener el esfuerzo de reconstruir al Movimiento Obrero y Popular. Esta necesaria organización de unidad de los sectores sociales, y que denota un estadio superior de organización y conciencia, todavía esta en ciernes y no encuentra momentos de aceleración, por cuanto, tampoco esta dado el instrumento catapultador y que es la Dirección Revolucionaria. Por esta razón, no se puede declarar que hemos arribado a un nuevo periodo de la lucha de clases, que la reactivación de las luchas sociales nos ha puesto a las puertas de la dualidad de poderes, momento propio de una situación pre-revolucionaria o que debemos colocar nuestra voluntad en función de una sociedad sin clases, cuando aún estamos lejos de resolver las básicas contradicciones del antagonismo social. Convertir en un manifiesto tareas que se derivan dialécticamente de los cimientos de la lucha social y política, de los primeros escalones de la organización de las masas, es metodológicamente un craso error político. Camaradas de la izquierda, sin quitar el norte socialista de nuestra lucha, sin desdibujar el carácter revolucionario de nuestro proceso de acumulación y construcción de fuerza, sin olvidar que caminamos desde ahora hacia la toma del poder; lo primero que debemos hacer y como condición Sine Quanon de este horizonte estratégico, es disputarle las mayorías a nuestros enemigos, debemos conquistar para la causa revolucionaria el corazón y la mente de los trabajadores y el pueblo. Nuestra clase, ganada para cambiar la historia, se convertirá en la materia prima para echar a andar el mundo.



POR LA UNIDAD REVOLUCIONARIA

¡¡NADIE NOS TRANCARÁ EL PASO!!

(1) V.I. Lenin. ¿Qué Hacer?. Cap. I d), Pág, 31. Edic. en Lenguas Extranjeras. Pekín 1975.

Santiago, Mayo del 2009


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Chile: Un País Modelo

Una de las cosas que más llama la atención  de los extranjeros que visitan nuestro país cuando se adentran por las calles de las ciudades es la proliferación de Farmacias, baste recorrer el centro de Santiago y notarán que,  prácticamente en cada esquina o en casa costado de sus arterias principales se topará con algunas de ellas, y lo desafortunado para nuestra “salud”  es que no están nunca vacías de clientes, porque o somos un país muy enfermo o no sabemos atender de otra forma nuestras dolencias ni angustias sino a través de un fármaco. Lo concreto es que, por necesidad o no, somos altamente demandantes de medicamentos de todo tipo y el “mercado” ha sabido captar esta potencialidad. Recuerdo que antaño, sin embargo, no más de dos décadas atrás, que la oferta estaba constituida por pequeños comerciantes, químicos farmacéuticos que gestionaban su propio negocio, pero como en todo mercado moderno que se precie, esto no podía durar por siempre y no podía escapar a las tendencias de centralización y concentración del capital, máximo en un contexto de un gobierno neoliberal indolente. Es así como en pocos años nos encontramos con la extinción casi absoluta del pequeño propietario a la existencia de tres cadenas de farmacias FASA, SALCOBRAND Y CRUZ VERDE que controlan mas del 90% del Mercado .Hasta aquí todo parecía normal en esta economía modelo puesta siempre como un referente  a otros países de cómo se deben hacer bien las cosas. Pero las apariencias engañan, como dice el refrán, y es así, como hace bastante tiempo los consumidores como gustan llamar los economistas clásicos a la gente de carne y hueso debían soportar onerosas alzas en los precios de fármacos altamente sensibles para la salud sin aparente razón, y no estamos hablando de cualquier alza, sino de aumentos que en algunos caso sobrepasan más del 100 %. Esto llevó a la Fiscalía Nacional Económica, FNE, a denunciar a las tres cadenas mencionadas acusándoles de Colusión en Diciembre del año pasado. Todo indicaba que esta denuncia iba a hundirse en el olvido, pues no era la primera vez que similares acusaciones dirigidas por organizaciones ciudadanas y lo que queda de una pequeña agrupación de propietarios farmacéuticos independientes, habían tenido un eco que moría casi al mismo tiempo que se efectuaba la denuncia.

Pero de pronto, cuando todo parecía girar en torno a la crisis y la definición de los candidatos presidenciales, como un bombazo, y en un hecho inédito, se informa que una de las cadenas acusadas de colusión, el grupo FASA, había reconocido que en el año 2008 en reuniones sucesivas con los altos ejecutivos de las otras cadenas farmacéuticas acordaron  un alza concertada de precios de 222 productos,.y que esta confesión era parte de un acuerdo de conciliación con FNE, donde entre otras cosas, se comprometía a pagar una multa risoria a favor del Fisco, de un millón de dólares y colaborar en todo con la autoridad, a cambio, ésta se desistía de la denuncia en tribunales.

Como era de esperar, esto generó una auténtica ira de la población, y  las más descarnadas muestras de hipocresía de diputados, senadores, ministros, empresarios, etc. Todos los promotores del libre mercado y del neoliberalismo sorprendidos por este acto de infamia. Si hasta el mismo , Sebastián Piñera, candidato a la presidencia representando a la derecha salió lloriqueando por el abuso que habían sufrido los consumidores, especialmente, como siempre se hace hincapié, los más pobres y más débiles. Todavía no terminaba esta formidable actuación cuando se supo que el empresario y candidato tiene un capital accionario de 2% en el Grupo FASA. Y aunque no le alcanza para elegir directores si se beneficia de los dividendos accionarios. Este farsante y traficante bursátil parecía también olvidar que una sus filiales de su principal empresa, LAN Cargo, acordó pagar al ente regulador antimonopolio estadounidense la suma de US$88 millones de dólares al aceptar coludirse para fijar tarifas con Aerolíneas Brasileira ABSA y EL AL de Israel.

 

Pero este modelo de economía no tiene límites en actos de indecencia. El día de ayer la Superintendencia de Electricidad y Combustibles sancionó con una multa de quinientos mil dólares al principal grupo de distribución de electricidad de la Región Metropolitana por “alzas injustificadas de tarifas” .El dolo en cuestión se realizaba bajo la forma de errores en la lectura de medidores, cargos en la facturación, cuentas cruzadas. La SEC informó además, que esta  investigación estaba restringida sólo a los residentes de dos comunas y no se descarta otras sanciones por investigaciones que están en curso en otras   zonas.

 

Esta pendiente, similarmente, conocer los resultados de la investigación solicitada por el Ministerio de Agricultura a la FNE en relación a la cadena trigo-harina-pan, pues el kilo de éste que se acerca casi a los dos dólares no ha bajado a pesar de un descenso de  casi un 40% en el valor del quintal de harina sumado al descenso en el precio en los combustibles. Es decir, la afamada libre competencia, libertad de precios, mercados informados, todos  principios estandarte de la economía clásica y de su versión remozada el neoliberalismo no hace más que mostrar ser parte de la demagogia de la ideología de las clases dominantes con la que esconden a diarios sus actos de explotación y robo. Tal vez lo peculiar de este acto de pillaje, y me refiero a la acción concertada para elevar los precios de fármacos, es la carencia de toda ética. Ello por que los medicamentos seleccionados fueron concienzudamente elegidos de los demandados por pacientes que son dependientes de los mismos, destacando los antiepilépticos, antidepresivos, antialérgicos, los prescritos para los hipertensos y diabetes, los anticonceptivos femeninos y otros. Es inestimable el daño cometido a miles de estos enfermos que debieron suspender o alterar las dosis recomendadas por sus médicos. Pues a diferencia de un consumidor de pan que eventualmente puede sustituir su consumo, los enfermos crónicos no tienen “libertad de elegir”, esa máxima con la cual hacen gárgaras los pregoneros del libre mercado.

 

Hoy la escandalera se centra en los altos ejecutivos, y como siempre se intenta tapar el sol con un dedo, pero el problema no es de un gerente o un capitalista en especial que se ha dejado llevar por su codicia, no el capitalista es, como afirmaba Marx, simplemente la personificación de determinadas relaciones de clases y no se puede hacer al individuo responsable de relaciones sociales que lo han producido. Es tiempo no ya de juzgar a  un determinado individuo, es el propio sistema social capitalista el que se requiere liquidar antes que la podredumbre moral sobre la cual descansa nos lleve a todos por el despeñadero. 

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8 DE MARZO: DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER

“PORQUE SOS PUEBLO TE QUIERO” 


NI HOMBRES, NI MUJERES, NI NIÑOS; SOLO FUERZA DE TRABAJO 

La izquierda, primero como socialdemocracia y luego como comunistas, es la primera corriente política que pone en cuestionamiento el trato discriminatorio e indigno de la mujer en el capitalismo. Los movimientos emancipatorios de la mujer, han estado históricamente, indisolublemente unidos a las luchas de liberación y por la justicia social que ha desarrollado la clase obrera desde los albores mismos del modo de producción burgués. Esto ha sido así, porque las prácticas y los mecanismos de explotación nunca hicieron diferencias entre sexos para someter a mujeres y hombres por igual, a las extenuantes jornadas laborales, con las cuales los patrones acumularon las primeras ganancias y expropiaron a sus proletarios los primeros porcentajes de plusvalía. En todo el proceso de evolución del capitalismo, desde la empresa individual, pasando por el capital de sociedad anónima, hasta el desarrollo mismo de la empresa monopólica, los trabajadores han sido y son tratados y atendidos como una simple fuerza de trabajo y valorados como cosa, en cuanto a la cualidad que como mano de obra significan para el cumplimiento de los objetivos económicos y de las metas de producción que los patrones disponen en sus empresas. Nunca fue considerada la condición de género para determinar los logros laborales y la maximización de la ganancia; el capitalista y sus capataces jamás tuvieron ojos para ver que en las faenas de superexplotación del trabajo asalariado, se encontraba presente un contingente importante de mujeres y niños, cansados, desnutridos y agobiados por las extensas jornadas que duraban hasta 12 y 14 horas ininterrumpidas de producción. 

LA CONDICIÓN DE LA VIDA OBRERA 

La historiografía social, tanto en Europa como en América, da cuenta de cómo las grandes concentraciones de pobres, en las bullentes ciudades del capitalismo manufacturero, máquino-facturero y después industrial, reflejaba un aquejante drama humano y social que, los señores burgueses aprovecharon para sacar la máxima ventaja económica, utilizando la mano de obra barata disponible en las urbes, con tanto miserable que mendigaba una ocupación en las fábricas o faenas existentes. Las mujeres y los niños eran para los patrones la fuerza de trabajo preferida, puesto que estaba dada la condición tácita de que se les debía pagar un menor salario. Inglaterra y Francia en Europa y Estados Unidos en América fueron los países prototipos de estas relaciones sociales de producción signadas por el extremo abuso y la superexplotación laboral. París y sus tullerías, la ciudad subterránea donde se alojaban hacinados las familias proletarias, padeciendo miserias y enfermedades diversas. Londres y sus suburbios, espacios del  hambre y del odio contra las maquinas, la cuna del Trade Unionismo, las primeras formas de organización de clase de los trabajadores ingleses. Chicago, el monstruo industrial de América, pero también la gigantesca maquina de exterminio de los sueños y esperanzas de los obreros, pero no sólo del trabajador americano, sino también del trabajador inmigrante venido de Europa como de América del Sur y del Caribe. Son estas infames situaciones de vida las que lanzan a los obreros a la organización y a la lucha. Desde que los burgueses se hacen del poder político y construyen las estructuras de su dominio de clase, dando lugar a los Estado Nacionales, se van incubando las contradicciones que darán lugar a las confrontaciones abiertas entre capital y trabajo.  

Cuando el Manifiesto Comunista ve la luz en el año 1848, los trabajadores ya han madurado su experiencia como explotados y mediante combativas jornadas, asonadas e intentos revolucionarios, asoman respuestas al sistema de los patrones. En estas batallas a nadie se le habría ocurrido establecer una diferencia de género para reivindicar en las barricadas y en los alzamientos armados de las masas pobres, un mejor presente y un mejor porvenir para los hambrientos. Tanto en la Comuna de París, como en las gloriosas jornadas de lucha del proletariado francés, alemán e inglés para lograr mejoras salariales y abaratar el costo de la vida; la mujer se confundió con los hombres y niños en la necesidad de conquistar derechos que la burguesía no contemplaba para “el bajo pueblo”. Por primera vez también en la historia, el protagonismo de la mujer se hace masivo. Las clases dominantes: feudales y burgueses, contaban con las mujeres como con objetos de decoración, o para negociar alianzas políticas o simbolizar poderes arcaicos. En el caso del proletariado, las mujeres por primera vez constituyen una fuerza social necesaria e importante, porque se liga a la economía mediante su inserción al aparato productivo del sistema. Por lo mismo, su papel en las asonadas revolucionarias no se correspondía con la de un sector auxiliar, ellas eran protagonistas y parte activa y combatiente de los levantamientos proletarios. La conciencia de clase y un fuerte sentido de pertenencia a su condición de explotada, hace que la mujer, no se quede al margen de los antagonismo, no se asuma como espectadora de la rebeldía de los desposeídos, sino que marche junto a sus compañeros de historia, comprometiendo también su vida con audacia y coraje al mismo tiempo. 

EL FEMINISMO PEQUEÑO BURGUÉS 

La emancipación de la mujer obrera siempre se inscribió en un contexto de clase, muchos relatos que hablan de las manifestaciones y logros organizativos y políticos de la mujer proletaria, denotaban una profunda complicidad de clase con los compañeros de infortunios o de triunfos en la reivindicación de sus demandas. Las obreras, cuestionando la explotación capitalista y los miserables salarios, demostraron ser tan aguerridas como los hombres, pero al mismo tiempo, profundamente hermanas de clase a la hora de enfrentarse con la represión y los patrones. Partidos y organismos sindicales, tempranamente contaron dentro de sus estructuras internas con comisiones femeninas, que históricamente determinaron el rumbo mixto de las organizaciones proletarias sin que aparecieran sesgos o prejuicios de género en las tareas que desafiaban la conciencia obrera. 

Es en las postrimerías del siglo XIX y comienzos del sigloXX, que comienza a expresarse una corriente ilustrada, cuyas voces en lo social y político se relacionaba con las aspiraciones, legítimas por cierto, de mujeres de la pequeña burguesía que irrumpen con ejercicios prácticos de igualdad en el ámbito profesional. Condicionadas y al mismo tiempo estimuladas por otros cercos sociales y morales, las mujeres de los sectores medios compiten con la inteligencia, para conquistar sitiales que un sistema burgués y patriarcal les negaba, sosteniendo a priori, que la mujer sólo debía cumplir roles secundarios y de carácter doméstico en las relaciones sociales. Algunas mujeres, que se elevaron como grandes figuras del feminismo liberal, concientizaron que, al “hombre” había que arrebatarle de a poco los amplios espacios de poder que concentraban los liderazgos “masculinos”. Estas valiosas agentes de los cambios políticos en el seno de la clase dominante, no repararon del todo, que los frenos y censuras a la participación “ciudadana”, no los imponían los hombres en general, sino un sistema político que confiaba el peso y la importancia de sus estructuras de poder, a los dueños de la riqueza y de los capitales, es decir, a hombres burgueses. No repararon del todo que, ninguna de sus amarras políticas e ideológicas, surgían ni podían surgir, de las fábricas y tugurios donde los hombres trabajadores sufrían la explotación y vivían la miseria. No repararon del todo que, la mujer obrera, se encontraba lejos, muy lejos de reclamar el sufragio universal, cuando en realidad su situación de vida o muerte, tenía más bien que ver, con el hambre y la miseria de toda su familia y de toda su clase. De todos modos, fue la lucha contra el voto censitario y por las elecciones libres, las que se oyeron con más fuerza en las contiendas en que se confrontaban falsamente los antagonismos inter-burgueses por los temas de género. El feminismo pequeño-burgués logro en un corto tiempo, posicionar públicamente su particular idea de la emancipación de la mujer y cubrir con una ideología depurada de cualquier contenido de clase, las reales y objetivas condiciones de aplastamiento de la dignidad de la mujer que se expresaban en las relaciones sociales de producción capitalistas. El feminismo pequeño-burgués fue ganando tribuna y generando masivas movilizaciones en pro de la participación de la mujer, sin embargo, nunca logró – hasta hoy-  humanizar con sus propuestas la condición de vida de millones de sus congéneres, que continuaron victimas  de la explotación y opresión del trabajo asalariado. Este feminismo cayó, precisamente por su origen de clase, en la falacia de interpretar los problemas políticos, sociales y económicos de la mujer, como problemas de género y con ello instituir una dicotomía entre los derechos de los hombres y los derechos de la mujer, poniéndoles en una situación de competencia insana y perversa como todo afán burgués. 

LA EMANCIPACIÓN REVOLUCIONARIA DE LA MUJER 

En el invierno de 1857, se realiza una marcha de mujeres obreras, en su mayoría trabajadoras textiles que, salieron a la calle a protestar por las condiciones salariales miserables a las que estaban sometidas en una fábrica de Nueva York. Esta movilización alcanzó tal impacto público que fue violenta y cobardemente reprimida por la policía. Era un 8 de marzo. Cincuenta años más tarde, en marzo de 1908, en la misma ciudad 15.000 obreras, también de la rama textil, marcharon reclamando aumento de salarios y por mejorar sus condiciones de vida. Y en 1909, en marzo de ese año, 140 mujeres murieron quemadas en su lugar de trabajo, producto de un incendió que según relatos de época, fue provocado para castigar y vengar la toma de la fábrica textil. 

Pero es finalmente en 1910, cuando se realiza un importante Congreso Internacional de Mujeres Socialistas, siendo la socialdemocracia la que representaba las posiciones revolucionarias del proletariado. En este evento revolucionario se plantea fijar la atención, el reconocimiento y la valoración de los pueblos del mundo, a los esfuerzos y a las luchas que la mujer trabajadora venía realizando como una contribución concreta, a los cambios que el mundo reclamaba en cuanto a libertad y justicia social. En aquella ocasión, la brillante dirigente de la socialdemocracia alemana, Clara Zetkin, propuso al Congreso que se instituyera el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer, en homenaje a todas las trabajadoras que con sus acciones y el sacrificio de sus luchas, posibilitaron que las mujeres construyeran significativos y valiosos procesos de organización política y social contra la explotación capitalista. Este Congreso será la referencia, para que en los siguientes años, las mujeres trabajadoras se movilicen y hagan del 8 de marzo, una jornada de balance, de compromiso y de lucha por un mundo más justo. Siete años más tarde a la realización de ese histórico Congreso, cuando se conmemoraba el Día Internacional de la Mujer en Rusia, que correspondía a febrero de 1917 del calendario ortodoxo, miles de obreras textiles coparon las calles levantando la consigna “Pan, Paz y Libertad”, iniciando con estas combativas movilizaciones, el proceso más importante del proletariado ruso, la gran revolución de Octubre, que llevó a la clase obrera al Poder, constituyéndose ese mismo año, el primer Estado proletario en el mundo.  

EL 8 DE MARZO PARA LA CLASE OBRERA 

La condición de la mujer trabajadora y de la mujer de los sectores populares ajena al aparato productivo del sistema, es parte de la condición de todos los sectores explotados y oprimidos dentro del capitalismo. Sin embargo, no haríamos justicia a nuestras compañeras, si no reconociéramos que además la mujer de nuestra clase, vive y sufre una doble explotación y que esta opresión tiene un carácter estructural, que se asienta en fenómenos ideológicos-culturales que desde los orígenes del modo de producción capitalista ha cruzado la conciencia social para aceptar el hecho, de que la mujer posee más de un rol en sus “deberes” sociales. Las mujeres están influidas por una visión más tradicional y por lo mismo se considera más familiarizada con las tareas llamadas doméstica, producto de esto se auto limitan en la participación laboral y a buscar o aprovechar espacios de perfeccionamiento y capacitación lo cual redunda en menores logros en el ámbito público. En el caso de la mujer obrera, su motivación principal para acceder al mundo del trabajo es de orden económico y derivado de este hecho, la mujer del mundo popular asume con orgullo su contribución a los ingresos de la familia. Así y todo, nuestras hermanas de clase en la red del trabajo experimentan una mayor discriminación respecto del hombre, tienen en la mayoría de los casos sueldos inferiores para iguales faenas y desempeños laborales respecto del hombre, participa de una oferta laboral siempre más precaria y donde los beneficios y garantías de previsión y seguridad son las mínimas. Con el actual modelo económico, las mujeres proletarias son las que más tempranamente han sido sometida en los hechos y de manera unilateral, sin mediar ley alguna, a los criterios de la flexibilidad laboral. 

Hoy ya es una realidad, el que millones de mujeres  en el planeta están siendo sometidas a uno que otro abuso; a grados de superexplotación de su fuerza de trabajo; a empleos precarios, inseguros e inestables; a ofertas laborales indignas, humillantes y peligrosas para su integridad física, situaciones que experimentan especialmente las comunidades de inmigrantes o refugiados cuyas situaciones de máxima vulnerabilidad les coloca en la mira de las mafias y redes poderosas de narcotraficantes y de trata de blanca. 

Pero no sólo tenemos un lado de la moneda. También existe la otra cara, aquella que nos habla del desarrollo social, político y cultural de la mujer del campo de los dominados; que nos dice de los niveles de organización alcanzados a nivel sindical y político; que nos remite a esta conciencia extendida acerca de sus derechos y la legitimidad alcanzada por su lucha perseverante para hacerlos valer, mediante la organización y la lucha consecuentemente democrática que libra contra las trabas sociales, económicas, políticas, ideológico-morales que el capitalismo permanentemente le instala. La mujer de nuestra clase hoy posee un patrimonio teórico de un extraordinario valor, con el cual continuar su proceso de emancipación y para ello, es necesario que junto a los de su clase, rompa de golpe y definitivamente con la enajenación social, anule con su compromiso y su práctica revolucionaria los dictados que desde el poder burgués plantean la división de genero y legitiman con su discurso una falsa diversidad que sólo busca el desarme político, orgánico e ideológico de los explotados. Premunidas de una conciencia de clase nítida y consistente en sus objetivos históricos de liberación, reanuden con decisión el camino de una Clara Zetkin, de una Rosa Luxemburgo, de una Haydee Santamaría, de una Tamara Bunque, de una Ramona Parra, de una Lumi Videla, de una Diana Arón, de una Araceli Romo. 

A las mujeres de nuestra clase en nuestro Chile, les corresponde el mismo desafió que a todo revolucionario: Reconstruir el Movimiento Obrero y Popular, rearmar su conciencia de clase, unir a los revolucionarios y levantar de nuevo el Proyecto Socialista para nuestro país.  

HONOR Y GLORIA A TODAS NUESTRAS COMPAÑERAS CAIDAS, A LO LARGO DE LA HISTORIA POR LA TRANSFORMACIÓN REVOLUCIONARIA DEL MUNDO.

NUESTRO PARTICULAR HOMENAJE A TODAS AQUELLAS QUE BATALLARON HASTA LA MUERTE POR EL SOCIALISMO. 

POR UNA HUMANIDAD LIBRE DEL CAPITALISMO

POR UN MUNDO JUSTO Y SOCIALISTA 

¡¡ NADIE NOS TRANCARÁ EL PASO !!

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ALGUNAS PALABRAS SOBRE LA CRISIS DEL CAPITALISMO

INTRODUCCION 

El término crisis suele evocar situaciones de inestabilidad, de incertidumbre, de inseguridad social. Los defensores del capitalismo incluyendo a aquellos que pontifican de sus bondades, hoy día no pueden ocultar que éste ha entrado en una etapa en extremo delicada y que sus estructuras de dominación están haciendo agua por muchas de las enormes grietas que se le han abierto a este gran barco, y esto como resultado de las grandes sacudidas que le han provocado las tormentas financieras de la última década. Pese a sus blindajes el imperialismo no ha podido evitar que con el transcurso de la lucha de clases sus corazas se oxiden y permitan que en esas zonas corroídas penetren las aguas de las mareas sociales y que amenazan con hundir a tan “perfecta maquina” capitalista. Ciertamente, ningún timonel, por muy experto que sea puede capear el peligro que reviste navegar en medio de un mar que comienza a ponerse inestable, oscuro y agresivo con sus mareas de alta mar. Lo que cave esperar es el naufragio y con ello la oportunidad histórica de los pueblos de emerger a un nuevo amanecer desde el cual edificar un porvenir más luminoso. Justamente, el término crisis, no le sugiere a la persona común, que estos momentos de trance histórico, son los momentos en que las condiciones objetivas, muestran de la manera más clara y elocuente; las diferencias, los desajustes, las desigualdades, las injusticias en sus grados más agudos. Aún, cuando desde el punto de vista de la conciencia, de la llamada subjetividad, las mayorías afectadas por esos niveles de injusticia y desigualdad no perciban la realidad del todo y con nitidez. 

LA CRISIS: UNA BALANZA PARA MEDIR LA INJUSTICIA SOCIAL

La crisis actual expresa y representa de manera profunda los antagonismos de clase entre la gran burguesía financiera internacional y los trabajadores y pueblos del mundo. Estas contradicciones que comienzan a marcar los distintos ámbitos de vida de las personas, no logran aún desplegar del todo y de manera más generalizada niveles más agudos de polarización, que los hagan derivar en los consabidos estallidos sociales como ya a ocurrido en Grecia y que revelan el carácter más franco de los enfrentamientos sociales. Pero también, las ocupaciones militares y las guerras que de estas se han sucedido, tomando en cuenta a Afganistán, Irak, e incluyendo la ofensiva genocida de Israel en la Franja de Gasa, son el reflejo de la lucha de clases a nivel internacional y expresan de manera más concreta y real la crisis en la cual está sumergido el capitalismo. No se trata sólo de colapso especulativo o del estallido esperado de la burbuja financiera. Debemos señalar que a comienzo de los 80, el total de los activos financieros, vale decir, las acciones, los préstamos, las hipotecas y los bonos, se igualaban al Producto Interno Bruto mundial (PIB), o sea se igualaban a toda la riqueza del planeta. Más adelante el fenómeno de los capitales volátiles y el despiadado ejercicio de la especulación financiera, significó que esta acumulación de capitales sin el respaldo productivo que se corresponde, se hacía equivalente en el 2005 a 3,7 veces el PIB mundial, pero hoy, podemos decir, que unos cuantos magnates del mundo financiero, poseen en sus manos, toda la riqueza que se crea hoy y que se producirá en el mundo en los próximos cuatro a cinco años. “En ese mismo período de tiempo, el valor nominal de los derivados financieros –que son instrumentos o contratos cuyo valor deriva del que tienen los activos financieros- representó tres veces el valor del total de activos financieros y 10 veces el PIB mundial.” (Lynn Walsh).  Como el mismo Walsh lo analiza, el crecimiento del capital financiero especulativo se tradujo en una intensificación de la explotación de la clase obrera tanto en los países desarrollados como en los subdesarrollados. Tal situación desde las políticas de los Estados conlleva desde los comienzos de los años ochentas a que las instituciones y empresas financieras obtuvieran enormes ganancias, favoreciendo con ello, niveles extraordinarios de acumulación y de concentración de capitales y de riquezas para la clase burguesa. Sin embargo, tenemos que decir que, ni los mecanismos ni sus resultados, logran ser materia clara para los millones de hambrientos y miserables del mundo, talvez en la mayoría de los casos, ni siquiera logran deducir de sus dramas, de quienes están en el origen y causa de estos hechos sociales y políticos.

Las cifras hablan por si solas de esta verdadera hecatombe social y económica, cuando se debe informar que hoy son 854 millones de seres humanos afectados por la crisis mundial de alimentos. Se debe agregar a esta cifra a otras 3000 millones de personas que desde hace ya unos cuantos años subsisten con sólo 2 dólares al día, debiendo gastar el 80% de su precario ingreso para alimentarse de manera insuficiente. Y sumamos a esta tragedia el dato de que cada 24 horas mueren en el mundo por hambre y desnutrición 18.000 niños. Y decimos, que no es posible explicarse racionalmente esta suerte de barbarie capitalista, cuando el propio sistema reconoce que en el mundo se producen alimentos suficientes para los 6.000 millones de habitantes que habemos en este planeta. Por lo mismo, resulta una burla siniestra y una gran contradicción que los precios de algunos alimentos como el maíz, arroz, trigo, frutas, verduras y aceites de comer, por decir algunos, se hayan duplicado en el último año y medio.

Datos entregados por organismos internacionales, afirman que desde hace 4 décadas la producción mundial de cereales se triplicó y que las reservas continúan estando muy por sobre la demanda de estos productos, mientras que la población sólo se ha duplicado. Hace sólo dos años (2007) las cosechas de cereales fueron superiores a los 2.350 millones de toneladas, este dato revela que en un año la producción aumento un 4% con respecto al año anterior (2006). Podríamos continuar entregando cifras, pero lo que más nos interesa señalar es que, las crisis, si acordáramos caracterizarlas arbitrariamente, se podrían definir como los momentos, en los que el capitalismo acusa situaciones terminales de una fase de dominación, buscando afanosamente descubrir nuevas formas o nuevos modelos que le permitan prolongar su existencia, y salvar que la tasa de ganancia, ese “santo grial”, no se les pierda en los vericuetos de la historia y que el fetiche del dinero no pierda su sentido. Pero, podríamos decir también, que las crisis pueden ser los momentos de los recuentos, en este otro lado de la vereda, donde estamos los oprimidos y explotados; el momento de los derrumbes de mitos y de construcción de alternativas frente a la situación de fracaso objetivo del gigante con pies de barro.

UNA MIRADA CRÍTICA A LA COYUNTURA 

Frente y a pesar de la catástrofe que se nos avecina, a la clase dominante aún no la vemos aterrorizada, no pudiendo ellos mismos ocultar que la crisis de la cual se habla, ya no es una amenaza en el lejano horizonte de los acontecimientos, sino muy por el contrario, es tan real ahora, que ya acusa su presencia en todo el planeta. Pero, como decíamos al comienzo, a pesar de la magnitud que comporta, de todos modos, a la burguesía y particularmente a la gran Burguesía Monopólico Financiera, todavía no la sitúa en el espanto. Es que en verdad, la tecnocracia que administra la crisis del gran capital financiero, se ve todavía con gran capacidad de maniobra y posee la conciencia de que ellos y no otro sector, tiene en este momento en sus manos, la iniciativa estratégica para establecer soluciones, aunque ahora tengamos sobradas dudas para pensar que sean soluciones de fondo. 

El imperialismo del norte y sus representantes, como siempre, eluden la verdad y como siempre eluden su responsabilidad, su gravísima responsabilidad. Con el cinismo que le es propio, ocultan que sus planes y políticas son sin discusión las responsables de la desnutrición, hambre y miseria de 854 millones de seres humanos. Son los países del norte los que nos impusieron, en muchos casos a sangre y fuego, la llamada “desregulación” económica entre países claramente desiguales en sus niveles de desarrollo e introdujeron medidas de ajuste estructural en lo financiero, que en corto plazo significó la ruina de miles de medianos y pequeños productores en los países del sur. Junto con ello, y por supuesto amparados con las armas de sus ejércitos y policías, transformaron las economías de muchos de nuestros países, en importadores de alimentos, hundiendo el carácter de su autosuficiencia productiva para autoabastecerse de los alimentos que necesitaban sus mercados internos e incluso, cancelando su capacidad exportadora en este ámbito. Durante todo el periodo de dominio del modelo económico de los monopolios y transnacionales, los países desarrollados, mantuvieron sus subsidios agrícolas, mientras imponían -a sabiendas de las clases dominantes locales- la famosa y cínica liberalización de los mercados. Las transnacionales dictan los precios, a través de organismos como la OMC reglamentan los mercados estableciendo ventajas descaradas a su favor, monopolizan la tecnología, controlan las fuentes de financiamiento, manejan a su entero arbitrio las políticas y mecanismos de distribución, crean y manejan las formas de certificaciones que avalan para la competencia desigual existente, controlan el comercio y los insumos de la producción de alimentos en el planeta. Son además, los dueños de los grandes centros científicos que producen toda la investigación y controlan los fondos para realizarlas, orientan y manejan los capitales para financiar los estudios genéticos y la fabricación de los fertilizantes y plaguicidas que intervienen en la producción alimentaria mundial. 

LAS MEDIDAS DE LA CLASE BURGUESA PARA LA SOLUCION 

Desde hace ya varios meses, el imperialismo y las clases dominantes locales nos ha estado dando nítidas lecciones de unidad de clase para hacer frente como un solo bloque la emergencia histórica que enfrenta hoy el capitalismo. Los ministros de Economía y hacienda según los Estados, se han planteado medidas económicas muy parecidas para poder salvar de la quiebra a las más importantes empresas que se convirtieron en los principales íconos del modelo de acumulación y que terminaron siendo también, el ejemplo más patético de su fracaso. 

En nuestro país, las cosas no transcurren por un sendero distinto al de las políticas imperialistas, o más bien diríamos que en Chile la clase dominante local, continúa siendo una de las burguesías más proclives a los dictados del amo del norte. Hoy día junto con Perú en el Cono Sur de América, sus gobiernos se presentan empaquetaditos y bien peinados, como los alumnos más obedientes y disciplinados a las orientaciones del alicaído “Consenso de Washington”. No diremos cuanto nos ha avergonzado la “Concertación” con todos estos años de populismo y demagogia de la más pura, tampoco diremos, cuanto confunden los Insulsas, los Lagos, los Bachelett, los Frei y los Piñeras, el patriotismo, que los hace emocionarse con la bandera de las 50 estrellas y las 13 franjas. Pero, lo que si diremos, es que todos los planes, todas las medidas que surgen de los cerebros del bloque dominante, son políticas que buscan que al corto plazo, posibiliten los costos menos traumáticos para los intereses de los grandes capitales, tanto es así que ya comienza a aparecer con cierta fuerza, al interior de la clase dominante, una corriente que proclama el regreso del estatismo y la regulación de este en la macro economía. Obviamente que esto no significa ninguna vocación democrática, ni siquiera keynesiana, pues ese pragmatismo político del intelectualismo burgués, sinónimo de buen y descarado oportunismo, orienta como ayer las decisiones que han de ser las recetas menos costosas para los intereses estratégicos del imperialismo. En esta dirección, tanto las posturas de la “Concertación” como las de la “Alianza por Chile” buscan mantener en pie los pilares principales de la dominación capitalista en Chile. Un buen ejemplo de estos aprontes oportunistas, es el Plan de Estímulo Fiscal que fuera anunciado con gran estridencia por el gobierno el 6 de enero pasado, que integra una capitalización para CODELCO que asciende a la suma de mil millones de dólares, pero como el ciudadano común no puede advertir lo que establece la letra chica de este plan, una vez más los tecnócratas que desde la Concertación sirven los intereses del gran capital, estarán regalando a las transnacionales la oportunidad de dominar la más importante empresa del Estado mediante una indicación al proyecto que moderniza el gobierno corporativo de CODELCO, esto gracias a la iniciativa del equipo de privatizadores que encabeza tan orgullosamente el señor Ministro de Hacienda, don Andrés Velasco. Y para sostener que esta iniciativa no es política ficción, la “Concertación” y la “Alianza por Chile” ya acordaron la modificación del estatuto de CODELCO en la Comisión de Minería de la Cámara. Así resuelven “los demócratas” los efectos de la crisis, una vez más vendiendo a precio de huevo lo que nos queda de país.

       

Y a todo este cuadro antipopular, tenemos que añadir los afanes del reformismo pequeño-burgués de izquierda que busca sumarse a esta misma causa, pretextando una vez más, una alianza necesaria contra los sectores supuestamente más reaccionarios y fascistas de la derecha. Habría que preguntar a los trabajadores, a los pobladores, a los estudiantes, a los profesionales, a los campesinos mapuches, que se han movilizado por sus justas demandas, que cariz ha tenido la represión que el Estado capitalista les ha lanzado encima, cobrando a favor de los intereses patronales victimas mortales de jóvenes trabajadores y estudiantes, qué más derecha y qué más fascismo que lo ya obrado por los gobiernos concertacionistas. 

¿SE ABRIRA EN CHILE UN NUEVO PERIODO EN LA LUCHA DE CLASE? 

No tenemos duda, que estamos a las puertas de una situación complicada, económica y socialmente compleja. La crisis del capitalismo que se ha abierto hoy, pone en entredicho muchos cálculos y muchos diagnósticos, tanto en la derecha como en la izquierda. Los hechos estrepitosos del colapso del modelo y que abren las condiciones para la crisis general del sistema, develan también los mitos y falsos dilemas en la que nos había instalado el gran capital financiero, apoyado de sus intelectuales, acólitos y profetas que nos predicaron “novedades” y “eternidades” que nada tenían de nuevo ni de eterno cuando aludían pomposamente a los “nuevos paradigmas” de su sistema “invencible”. Todos si no gran parte de los intelectuales de izquierda olvidaron o quisieron olvidar a Marx y Engels y lo que ellos señalaran tan claramente en el manifiesto de 1848, cuando planteaban que a la propia clase burguesa le era necesario procurar para propio beneficio el permanente y hasta extraordinario desarrollo de las fuerzas productivas. Esto se ha dado así en estos 30 años, pero también se ha dado que, ese vertiginoso progreso de las ciencias y la tecnología, como la propia capacidad devoradora del capitalismo de sobreexplotar el planeta y poner en riesgo la vida humana, ha chocado permanentemente con relaciones sociales de producción siempre injustas y contradictorias con los logros científicos y culturales que debieran hacer más fácil y más feliz la vida de los pueblos. Desde los albores del capitalismo, esto no ha sido otra cosa que el enfrentamiento entre la Propiedad Privada de los Medios de Producción y las ingentes necesidades que posee la humanidad para sobrevivir en medio de la escasez que crea el capitalismo. Hoy nuevamente esta Propiedad Privada, ahora de los grandes capitales financieros, nos pone ante el drama y la injusticia del desempleo y del hambre a gran escala. Los pueblos hasta hoy no evidencian el verdadero carácter de esta amenaza, a las ya primeras olas de despidos todavía los pueblos no se movilizan, talvez como la propia clase dominante esperaba, y diríamos que las respuestas han sido débiles, excepto en Grecia, como ya lo reconocíamos antes en este mismo documento. Lo más probable es que los grados de protesta aumenten y el conflicto histórico entre capital y trabajo se agudice profundamente. Sin embargo, a nosotros nos preocupa un factor que, a nuestro juicio, le puede dar un carácter radicalmente distinto a este enfrentamiento de clase, y tal factor, no sólo tiene que ver, es la Conducción Revolucionaria.   

Tal presencia en la lucha de clases, se nos hace central y necesaria en términos de que, la Conducción Revolucionaria, en primer lugar establece una salida particular a la crisis, y esa salida particular no puede ser otra que el Socialismo; en segundo lugar transforma el enfrentamiento táctico en un enfrentamiento estratégico, politiza la lucha democrático-reivindicativa de las masas para convertirla en una lucha por el poder, les guste o no a los socialdemócratas, renovados y postmodernistas; en tercer lugar desenmascara a los enemigos de los explotados y a sus políticas y los presenta como los responsables de la crisis y como los conservadores del régimen de explotación. Es esta gran tarea, la que hoy nos preocupa y nos cuestiona, porque los revolucionarios en el mundo de hoy, debemos empezar por rearticular nuestras fuerzas, rearmar nuestras filas, relegitimar nuestra causa y nuestra teoría científica. 

Sin ninguna arrogancia, queremos señalar que los próximos enfrentamientos serán muy duros, no tenemos dudas de que los antagonismos sociales pueden tener un carácter generalizado y el descontento una expresión de masividad muy extensa. Pero, la ausencia de la Conducción Revolucionaria, no posibilitará que los enfrentamientos traspongan la frontera de lo cuantitativo y permitan a los trabajadores y oprimidos dar un salto cualitativo en sus aspiraciones de justicia social y de cambio. El cambio de periodo no sólo emerge con la protesta popular, con la ira o la rebeldía de las mayorías, el cambio de periodo en la lucha de clases, además se acompaña de gérmenes de una conciencia de clase en la que se mezclan los intereses inmediatos con aquellos de largo plazo y que dan cuenta de la existencia en lucha, de la clase para sí. Coexisten y se combinan franjas sociales que se hermanan en la lucha reivindicando algunos el pan, otros el techo, otros el trabajo y otros el Socialismo; toda esta marea de lucha social, en medio de una crisis como la que hoy se desató, conlleva bajo sus olas el cambio de periodo. En condiciones como estas, podemos los revolucionarios leer las características de un nuevo periodo de la lucha de clases y entender que la expresión de las masas en rebeldía y en lucha abierta contra el sistema se han colocado en un periodo pre-revolucionario. Pero para que esto ocurra, para que esto suceda, debemos insistir en convocar a los revolucionarios, a las organizaciones revolucionarias; a una actitud básica, primera, elemental, la disposición a iniciar un proceso serio, responsable y maduro de Convergencia Revolucionaria. 

De lo contrario debemos decir que la crisis y sus efectos, pasaran por nuestro lado y entonces nuestra conciencia no tendrá sentido histórico. 

Por la Unidad Revolucionaria

Por la Unidad de los Trabajadores y el Pueblo

Por el Socialismo 

Movimiento Provisional por la Convergencia Revolucionaria

MPCR 

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Quienes Somos

Somos una instancia REVOLUCIONARIA, que marchamos por un dificil y largo camino. El de la CONVERGENCIA. Decididos a completar la misión que nos trazamos. Lo decimos de esta manera, porque no hemos comenzando ahora este esfuerzo por la convergencia revolucionaria, por la unidad de la izquierda y por la unidad social y política de los trabajadores y el pueblo. Somos una organización que pretende diluirse, en el tiempo, en una experiencia de unidad superior en la franja de los revolucionarios y junto con ello, batallar día a día por reconstruir el Movimiento Obrero y Popular, aportar al rearme de su conciencia de clase y de esta manera cimentar la construcción en Chile del Poder Obrero y Popular.

¿A QUE ASPIRAMOS?

Queremos terminar definitivamente con el hambre y la miseria, con la opresión y la explotación, con la desigualdad y la injusticia. Luchamos y lucharemos por una sociedad más justa, igualitaria, y solidaria. Combatiremos cada momento, la avaricia y codicia de la burguesía como clase, enfrentaremos hasta derribarlas, los poderes que sofocan a los trabajadores y al pueblo, sus estructuras de odio y represión. Aspiramos a una patria fraterna, a una sociedad Socialista.


¿COMO LO CONSEGUIREMOS?

Somos parte de nuestro pueblo, y con nuestros hermanos de clase, nos uniremos, nos organizaremos, levantaremos nuestras demandas y proclamaremos nuestros derechos como trabajadores, como pobladores, como estudiantes, como profesionales, nos movilizaremos y haremos valer nuestras luchas.

Impulsaremos por todo el territorio nacional, los Comités por las Demandas Populares (CDP) y estos serán nuestras armas de lucha y de conquista. Propiciaremos la organización social y política de los trabajadores y del pueblo, lucharemos incansablemente por su unidad y por conformar una gran y poderosa Fuerza Social Revolucionaria que cambie los destinos de Chile.



contacto.mcr@gmail.com

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¿EN QUE SE AFIRMA NUESTRA CONCIENCIA?

Somos Marxistas-Leninistas; la sociedad socialista que nosotros proclamamos, es una necesidad histórica, la ciencia demuestra y prueba constantemente que el capitalismo conduce a la humanidad a un callejón sin salida. Y producto del enorme daño de este, es que crece día a día el convencimiento de que sólo el socialismo permitirá superar objetiva y subjetivamente la actual realidad. Por esta razón pensamos, la teoría Marxista es una concepción del mundo, de la historia y de los hombres, correcta y en sus premisas plenamente vigente.

POR LA UNIDAD REVOLUCIONARIA,
SOCIALISMO UNICO CAMINO!!!!
POR LA SENDA DE VICTORIA!
¡¡ NADIE NOS TRANCARÁ EL PASO !!

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